Irse o quedarse. «Cuestión de instinto».

Hace 13 años se despertó en mi la inquietud de emigrar. En esa época mi hija aún era pequeña y lo que siempre tuvimos claro mi esposo y yo era que no queríamos que nuestra hija se criara con la sensación de inseguridad de Venezuela.

Cuando hago revisión de esa decisión me doy cuenta que fue muy acertada, emigrar es un proceso largo desde el momento que tomas la decisión hasta que te encuentras en el país de acogida con toda la documentación arreglada, para luego vivir el duelo que significa la distancia de la tierra donde naciste.

Para mí la pregunta clave es ¿repetiría la experiencia? Y contestaría con un SI, muy sonoro. Yo he podido hacer una carrera universitaria, me he presentado a las oposiciones del país donde vivo y soy funcionaria, con orgullo, la única Venezolana en el Ayuntamiento donde trabajo y actualmente soy también Terapeuta Gestalt. Nosotros hemos trabajado mucho para poder tener una estabilidady lo que yo considero fundamental es la actitud…. Para mí es el agradecimiento al lugar y a las personas en el pais donde vivo, tanto a las cosas buenas como a las malas, porque es de estas que más he aprendido.

Y de mi país agradezco la familia de la que provengo, que me han enseñado el valor del esfuerzo, del trabajo y de la sencillez para acercarme a las personas y comprender que somos humanos.

No espero nada de nadie y desde el día que salí de Venezuela me considero Ciudadana del Mundo. Llevo a mi país en el corazón, mis costumbres las mantengo en lo que puedo y también siento que pertenezco a mi segundo país…

Ánimo a todas aquellas personas que sueñan y tienen planes de un futuro fuera de Venezuela y también a las que se quedan por luchar po el país.

Dalia Rosas Rosas



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