#IrseOQuedarse ¿Construir un muro?

Recién termino de leer el artículo de mi hermana Kaury Ramos, y no dejo de pensar en ‪#‎TheWall‬ de Pink Floyd. En la primera parte del disco, cuando se va construyendo la pared (cuento la anécdota rápida porque puede que alguno no la sepa) Roger Waters estaba cansado de hacer conciertos y que la gente no le parara a la música sino que solo se llenaran los estadios de chamos que estaban «acabando el trapo» como decimos en Venezuela. Entonces se le ocurrió la idea de una pared que separara a la banda de la gente, y de ahí salió la idea del disco, ir sumando, uno a uno, todo lo que va haciendo que construyamos paredes que nos separan unos de otros; los miedos de nuestros padres, nuestros propios vacíos, la mala educación que hemos tenido, los maltratos, en fin.

Así nace Baby «Momma loves her baby/ And daddy loves you too/ And the sea may look warm to you babe /And the sky may look blu».

Y así luego se le anuncia la vida:

If you should go skating
On the thin ice of modern life
Dragging behind you the silent reproach
Of a million tear-stained eyes
Don’t be surprised when a crack in the ice
Appears under your feet.
You slip out of your depth and out of your mind
With your fear flowing out behind you
As you claw the thin ice.

Se rompió el delgado hielo que nos sostenía en Venezuela, como también se está rompiendo «The thin ice of modern life» en muchas partes del mundo. Entonces viajas a España y no entiendes por qué la gente se queja, porque allí pasan todas las noche máquinas limpiando calles y el metro no deja de funcionar y las bibliotecas trabajan hasta la 1am, como tu querías que ocurriera en Venezuela, y no entiendes por qué un casi Chávez tiene muchas posibilidades de llegar al presidente y te das cuenta que ellos también dejan las bandejas con los restos de comida encima de las mesas del comedor y no se frenan en eludir la «inmaculada» ley a la que le rezabas todos los días que llegara a tu país. Te das cuenta en Europa que el ron venezolano es mejor que cualquier whisky de esos que estuviste por años bebiendo en bodas, y que en realidad ese que estabas tomando era bastante malo. Y viajas a Italia y en Termini, centro de Roma, te sientes en el centro de Caracas, y ahora, en cambio, a diferencia del repudio que te daba antes, con todo y buhoneros te gusta. Y notas que tus grupos de amigos no se mezclan y empiezas a extrañar esas fiestas donde juntabas a toda tu gente, incluidos sus arroceros, o las salidas donde se iban sumando panas al grupo y en una noche habías hablado de «la vida». Y el control del Estado empieza a volverte loco, te piden impuestos por pintar, y no puedes llevar tus cuadros a vender en tiendas, porque aunque la burocracia es rápida, no tienes todavía para arrancar, y el país está en crisis, es decir, que no puedes ser artista, sino que terminas trabajando en una tienda, «en el mercado negro» (aquí te persigue el negro también). Y un día viajas a Finlandia y no entiendes por qué la gente quiere suicidarse o por qué se emborrachan a diferentes horas del día, y que en Venezuela la gente no se suicide. Y te provoca que alguien «te caiga» en la casa, o que te llame un pana, «Is there anybody out there?», y te vas cansando, porque la gente tiene sus amistades. Y ya deja de ser tan divertida la libertad, porque te cuestiona…

Mother do you think they’ll try to break my balls?
Mother should I build the wall?
Mother should I run for president?
Mother should I trust the government?
Mother will they put me in the firing line?
Mother am I really dying?
Mother do you think she’s good enough — to me?
Mother do you think she’s dangerous — to me?
Mother will she tear your little boy apart?
Mother will she break my heart?

Aunque todos pensemos en la tasa de homicidios cada día; depende de si sabemos qué queremos de nuestras vidas una vez pisado suelo extranjero y si estamos dispuestos o no a responder las preguntas que nos reciben. Aquí, desde el exterior, se carga una maleta que lleva adentro las preguntas que no te hiciste en 14 años, o tal vez nunca en tu vida, que la rabia, el miedo y la sorpresa de los titulares de la prensa no te han permitido hacerte, la pregunta no será ya ¿me irán a matar hoy? serán otras que se disparan al intentar conocer y comprender -es el caso que estoy refiriendo, aquí quedaría excluido todo el que se sienta culturalmente afín a donde ha emigrado- otra cultura; más aún viniendo de otra que muchos venezolanos no han tenido tiempo de conocer. Todos en Venezuela vivimos nuestro dolor, por dentro, que para mí es el dolor de haber sido hijos de un sistema de grandes desigualdades sociales que estalló a finales de los setenta y de una cultura que se ha despreciado a sí misma y lo que ella misma ha creado.

Se puede seguir creando desde afuera y seguir siendo venezolano y aportar a la cultura venezolana como grandes artistas, escritores e intelectuales lo han hecho desde el exilio de muchos de sus países, pero también se puede ser muy exitoso afuera diciendo «soy venezolano» pero importando otros modelos culturales y no haber vivido nunca la cultura venezolana (no por haber estado físicamente allí sino culturalmente) o latinoamericana; como también se puede vivir en Venezuela despreciando al país.

Night after night, we pretend its all right
But I have grown older and
You have grown colder and
Nothing is very much fun any more.
Habrán miedos en Venezuela y miedos afuera también. Entonces ¿qué sentido tiene la vida? De eso depende la pregunta: ¿irse o quedarse?

Yo solo hallo una respuesta:

Since, my friend, you have revealed your
Deepest fear,
I sentence you to be exposed before
Your peers.
Tear down the wall!

Si no ¡construye tu muro! y ojalá nunca se rompa…

‪#‎Venezuela‬

por Claudia Márquez

Imagen de http://gratisography.com/



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