#IrseOQuedarse Sentimientos encontrados

Leyendo los artículos sobre la inmigración, he de confesar que me siento realmente reflejada en ellos. Como bien afirma el título de este artículo, los sentimientos se encuentran, se enfrentan y, en muchas ocasiones, incluso generan una increíble lucha personal por la supervivencia del bienestar emocional, supongo…

Llevo más de dos años viviendo en Londres. Una ciudad increíble, exótica, moderna, en la que puedes encontrar todo, ¡hasta trabajo! Algo que no abunda en la actualidad en mi país de origen, España, y una de las razones por las que me encuentre aquí.  El “pan de cada día” de todos los que emigramos, en busca de esa vida mejor, en la que forjarnos un futuro para crear ese sueño de vida estable. Y para ser sincera, que en muchas ocasiones puede que solo se quede en eso, en un sueño. Pero que, del mismo modo, te ayudará a comprender que los deseos son modificables y que donde está la felicidad es donde tú quieras o sepas buscarla.

Una experiencia inolvidable que recomiendo a todos lo que se la planteen, sin duda. En la que aprenderás a crecer a como persona, a ser más seguro, independiente y en la que, por fin, te darán cuenta de que solucionar problemas por ti mismo no era tan difícil. Pero en la que, a su vez,  echarás de menos todo “lo tuyo”: familia, amigos, comida e, incluso, aquellas tradiciones que tanto repudiabas viviendo allí.

Esta aventura te servirá para realizarte como persona y encontrar ese lugar en el mundo, que tanto ansiabas. Algo que no significa quedarte a vivir allí para siempre (o sí, ¿quién sabe?). El conocimiento de un nuevo mundo, un nuevo idioma (que pensaste nunca poder hablar…) y una nueva cultura, que te hará más rico, y con la que aprenderás a que “lo tuyo” (me repito) es lo más importante. A pesar de distancias, aviones y horas de tren.

Y tras años, volverás (o no), pero sabrás que hiciste todo lo que debías. Bien y mal, en muchas ocasiones. Feliz y triste, en tantas otras. Y tampoco nunca olvidarás, cuando por fin tengas un techo donde vivir y un trabajo estable (o no), las 6 habitaciones compartidas por las que pasaste, tu primer trabajo en una cafetería (después de 5 años estudiando una ingeniería) o aquella primera conversación en la que solo sonreías, para después llorar en tu habitación solitaria porque no entendiste nada.

Y sí, después de todo, siempre mirarás atrás con una sonrisa y con ganas de seguir luchando por esos sueños inalcanzables. Porque tras esos años tu esencia y fortaleza será más que nunca: tuya.



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