La isla que flota sobre botellas

Richart (Rishi) Sowa, un artista británico, es el creador de la isla que flota sobre botellas de plástico recicladas en la laguna  Makax en Isla Mujeres, a 6 kilómetros de Cancún, México.

Hace más de 15 años, Rishi tuvo una visión: cómo crear un trozo de tierra que pudiese flotar para sobrevivir al cambio climático. Mientras estaba en Oaxaca pudo realizar un primer prototipo. “En ese entonces sentí una gran conexión con la tierra, y como si por arte de magia se tratara cada vez que pensaba que necesitaba un material para construir este aparecía al día siguiente en mi camino”. Esto lo animó a seguir hasta que un día tuvo que evacuar la zona y se dirigió a la costa de la Rivera Maya en el Caribe mexicano.  

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Allí volvió a retomar esa idea que seguía resonando cada vez con más fuerza. Sin dinero en el bolsillo pero con mucha determinación empezó la segunda isla que llamó Spiral Island la que construyó exitosamente hasta que en el 2005 fue derribada por un huracán.

En esta ocasión Rishi se ganó la admiración de los vecinos y otras personas que lo animaron a volver a construir una tercera. Fue esta la que visité, se llama Joysxee (se pronuncia yoiski) y significa el islote de la dicha o la llave de la dicha.

Rishi asegura no ser un científico, es un pintor y músico pero con una determinación admirable porque él solo ha construido la isla, trabajo que dice le ha llevado a dudar muchas veces si seguir adelante. “Mi sueño es que esta isla pueda dar la vuelta al mundo para enseñar a los demás que pueden convertir la basura en tierra fértil”.

La base de la isla está formada por mallas de frutas (como la de las naranjas) que contienen 25 botellas de plástico cerradas para que floten pegadas a unos palos de madera, sobre eso hay unas planchas de madera y/o alfombra y encima arena. 

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Sobre la superficie sembró manglares, que logran penetrar las mallas con sus raíces ayudando a unificar la base para que sea más sólida. Resulta increíble ver como rápidamente se crean corales en las botellas y un nuevo ecosistema que es sano, porque las botellas no ven la luz y por eso no contaminan. Rishi añade más de estas mallas con botellas con frecuencia por unos huecos que abrió en la superficie para poder seguir alimentando el suelo de la isla y así mantener un buen nivel de flotación.

La casa tiene 3 plantas y sus paredes están hechas con telas sobre un marco de madera, formando una casa que respira y no le falta ningún detalle gracias a que Rishi fue carpintero por 20 años. La casa cuenta con 2 habitaciones, baño seco, terraza con piscina, cocina, ducha y muchos corazones en todas partes.

Una de las iniciativas que más me gustó es el horno solar que tiene afuera en donde siempre tiene una torta cocinando con frutas y semillas que ofrece a los visitantes. 

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Rishi se mantiene actualmente de las donaciones que recibe de los dos tours que realiza a diario. 

Su próxima meta es poder sacar la isla al mar, a pocos kilómetros de la costa, pero para eso necesita tener un buen sistema de anclaje que le costaría alrededor de US$2 mil y más trabajo.

Una de las cosas que más me repitió es que le gustaría compartir está iniciativa con más personas, quiere disfrutar de ella y compartir el conocimiento con otros, creando una comunidad. También sueña con encontrar el amor de una mujer, así que si alguna de las lectoras resulta interesada allí puede tener su oportunidad para el amor. Pero eso sí, tenga en cuenta que se tendría que adaptar a ese estilo de vida y unirse a esta causa que requiere de tenacidad, esfuerzo y compromiso para sortear los obstáculos.

El video está en inglés, pero está muy bueno…



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