Jardines de piedra

Jardines de piedra

Cuando hablamos de jardines, generalmente imaginamos espacios llenos de árboles y plantas verdes, muy verdes.

Por casualidad cuando investigaba un poco acerca de los maravillosos jardines del mundo, me topé con el arte japonés de contemplar piedras. Bueno, pensé, esto debe tener relación con el paisajismo. Y al final descubrí que tiene más relación de lo que esperaba. Si bien es cierto que estos jardines tienen  mucho verde, el foco de atención se centra en los espacios donde se exhiben las piedras.

Este tipo de arte denominado suiseki nació en China, hace aproximadamente unos 2000 años, y fue llevado a Japón, junto con otras artes como el teatro, literatura, caligrafía, pintura, etc., por delegaciones chinas alrededor del siglo VII d.C. y VIII d.C., como unos de los más preciados tesoros.

El suiseki trabajaba fundamentalmente piedras de pequeño tamaño, las cuales eran apreciadas tanto por su belleza natural como por su significado religioso o simbólico.

Se cree que para el budismo la piedra simbolizaba el Monte Shumí, mítica montaña sagrada donde se creía que existía el centro del mundo; en el caso del taoísmo, la piedra simbolizaba el Horai, paraíso taoísta; en el caso del sistema filosófico chino del ying-yang, la piedra situada dentro del agua representa las dos fuerzas fundamentes del universo; y para el shintoismo las piedras representaban la morada de muchos espíritus o dioses.

Desde luego, los japoneses se maravillaron con esas formas tan fantásticas, que empezaron a cultivarlas en su cultura y lo incluyeron en sus jardines-paisajes con rocas de gran tamaño que se crearon como elementos de contemplación y meditación. A estos jardines con rocas grandes se les llama karensansui, y actualmente se les puede contemplar en muchas partes del mundo, siendo uno de los mas famosos los del Templo de Kyoto en Japón.

De acuerdo a la apreciación de algunos expertos, el arte de coleccionar, contemplar y exhibir piedras representa el sentimiento, el proceso por el que uno tiene que pasar para llegar a un fin o a una meta determinada en esta vida. Es la verdadera apreciación de la naturaleza. Así que quienes como yo nunca habíamos manifestado interés en las piedras, quizás sea el momento de comenzar a ver estos objetos inanimados desde otro punto de vista más contemplativo, diría yo.



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