Kit de supervivencia emocional para padres primerizos

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Este artículo está escrito para quienes les gustaría ser padres (o madres) alguna vez en la vida. Para aquellas parejas que han tomado la decisión de tener un hijo y ahora mismo están activamente trabajando en ello. Para aquellas que están en pleno embarazo y en apenas unos meses verán nacer a su primer retoño. Y por qué no, también para los padres y las madres que quieran recordar con nostalgia cómo les cambió la vida traer un bebé a este mundo. Para todos ellos, a continuación se describe la letra pequeña de la maternidad y la paternidad. Es decir, los nueve puntos más delicados –por decirlo amablemente– que cualquier padre y madre deberá de afrontar al recibir a su primer vástago. Y con el permiso de El País Semanal, se lo dedico a mi hija Lucía.

  1. Escuchar todo tipo de consejos. Al comunicar a nuestro entorno social y familiar que vamos a tener un hijo, empezamos acumular recomendaciones –muchas de ellas totalmente contradictorias– acerca de cómo deberíamos vivir este momento tan decisivo. Pero dado que cada bebé es único y cada pareja es diferente, digan lo que nos digan no nos va a quedar más remedio que aprender a través de nuestra propia experiencia. Una cosa es lo que creemos que es la paternidad y otra, infinitamente distinta, lo que realmente implica ser padre. Es imposible saber de antemano lo mucho que la llegada de nuestro primer hijo va a cambiarnos la vida. Así que solo queda relajarse y esperar.
  2. Vivir el parto y sobrevivir a las visitas del hospital. Ver en vivo y en directo cómo un diminuto ser humano –de color rojo y morado– se asoma desde el interior de la mujer es una experiencia mitad mágica, mitad espeluznante, completamente imposible de olvidar. De pronto nos encontramos sosteniendo en nuestros brazos a la cosita más dulce, inocente, frágil y hermosa que hemos visto en toda nuestra vida. Eso sí, siguiendo el protocolo y la tradición, durante al menos tres días tendremos que lidiar con hordas de familiares llenando de ruido y de regalos la habitación del hospital, lo cual en ocasiones es más agotador que el parto en sí mismo. La mejor opción es armarse de paciencia y recordarnos que todas esas personas tienen las mejores intenciones.
  3. Hacer malabarismos con la economía familiar. Más nos vale contar con hermanos mayores de quien heredar o bien tener un colchón bien mullido, pues el desembolso que deberemos realizar para afrontar el primero de año se sitúa en torno a los 5.000 euros. Esta cantidad incluye la cuna, el carrito, la sillita para el coche, la ropita, los biberones, las papillas, la leche de continuación, los pañales, las toallitas limpiadoras, los chupetes, las medicinas, las cremitas, la ropa premamá, los complementos vitamínicos y los sujetadores de lactancia. Este presupuesto no contempla lujos como la bañerita, el cambiador, el mobiliario para la habitación, los juguetes, los libros, la canguro o la guardería. Eso sí, para no desesperarnos hemos de contemplar estos gastos como una buena inversión. UN ANTES Y UN DESPUÉS “Los hijos no unen a las parejas ni las hacen más felices; más bien destapan las verdades que se ocultan debajo de la alfombra de nuestro hogar” (Lev Tolstoi)
  4. Hacer lo necesario para que sobreviva la pareja. Del mismo modo que Jesús de Nazaret pasó 40 días en el desierto, como pareja deberemos pasar 40 días de ‘cuarentena sexual’. Una vez la mujer se recupera del parto, hemos de dedicar tiempo y energía para mantener encendida la llama de la pasión. Y puesto que el bebé nos convierte en ‘papás’ y ‘mamás’, este nuevo rol nos lleva a conocer aspectos de nosotros mismos que desconocíamos. Al trastocar nuestra rutina, en muchos casos el cansancio acumulado provoca que aflore nuestro lado oscuro, poniendo de manifiesto el tipo de persona que verdaderamente somos. Cultivar la comunicación, la complicidad y la generosidad resulta esencial para sobrevivir como pareja durante los primeros tres años, etapa en la que cada vez se producen más separaciones.
  5. Entrenar la paciencia hasta el infinito y más allá. Los bebés son criaturas muy tiernas y adorables. Pero dado que no pueden valerse por sí mismos, enseguida se apegan al afecto de mamá y la seguridad de papá. Además, dado que viven en modo supervivencia, son tremendamente egocéntricos y demandantes. Necesitan el 100% de nuestra atención; no se conforman con menos. Si la mujer decide darle el pecho, el bebé se pasará enganchado a su pecho una media de 6 horas diarias. No en vano, hay que darle de comer cada tres horas. También hemos de limpiarle el culito y cambiarle de pañal unas siete veces por día, así como ponerle y quitarle la ropita, bañarlo, darle mimos, jugar con él y estar a su lado en todo momento para que no se sienta solo y no se haga daño.
  6. Acostumbrarnos a dejar de dormir. La gran mayoría de bebés se despiertan un par de veces cada noche, utilizando su estridente llanto como medio de comunicación. En general, lloran porque les duele la aparición de dientes, porque tienen fiebre o porque el pipí o la caquita les ha desbordado el pañal. Algunos expertos como el Dr. Estivill recomiendan dejarlos berrear un rato, de forma que aprendan el hábito de conciliar el sueño por sí mismos. Y otros, como el pediatra Carlos González, proponen meterlos en nuestra cama, para que así se sientan reconfortados por la calidez que les proporciona sentirnos cerca. Decidamos lo que decidamos, hemos de sacar fuerzas de donde sea y no pagar nuestro mal humor con nuestra pareja, evitando caer en la tiranía de los reproches y del “te toca”.  UN MÁSTER EN AMOR INCONDICIONAL “Amar a nuestros hijos implica dejar de lado nuestros deseos para atender sus necesidades. Y hacerlo cada día, durante muchos años.” (Erich Fromm)
  7. Reorganizar nuestras prioridades y aspiraciones vitales. Con la llegada del bebé es imposible mantener nuestra rutina habitual; es fundamental adaptarnos a los horarios de nuestro retoño, reformulando nuestro estilo de vida. Dado que alguien ha de estar 24 horas al día junto a la criatura, tarde o temprano hay que tomar decisiones: ¿Podemos permitirnos que uno de los dos miembros de la pareja deje de trabajar? ¿Contamos con la ayuda diaria de los abuelos? ¿Contratamos a una canguro de forma fija? ¿Lo llevamos a la guardería? Y en cuanto a los fines de semana, olvidémonos de ir al cine, hacer deporte o dedicar tiempo a nuestras aficiones. Nuestro nuevo hobbie se llama “ejercer de padres”.
  8. Evitar volvernos neuróticos. Existe una tendencia generalizada a convertirnos en ‘padres perfectos’, cayendo en las garras de la peligrosa sobreprotección. Sin embargo, es imposible evitar que nuestros hijos entren en contacto con el dolor. Los bebés padecen todo tipo de enfermedades, experimentan diferentes niveles de fiebre, se caen al suelo, se dan golpes y pintan el pañal con diferentes colores y texturas. Muchas veces lloran porque no entienden por qué les pasa lo que les pasa. Pero por más que leamos libros sobre paternidad, seguramente caigamos en la novatada de ir a Urgencias a altas horas de la madrugada por haber convertido un granito de arena en un enorme castillo.
  9. Cursar un máster en amor incondicional. Como padres, el mejor regalo que le podemos ofrecer a nuestro bebé es compartir con él nuestro bienestar emocional. De ahí que antes de empezar a ocuparnos de él, hemos de habernos ocupado de nosotros mismos. Ejercer el rol de padres implica matricularse en un máster de amor incondicional. Puede que no hayan notas, pero sí exámenes cada día. Para aprobar y superar los retos que nos plantea tener un hijo hemos de comprender que lo importante no somos nosotros, sino lo que sucede a través nuestro al servicio de nuestro hijo. Así, amar significa convertir sus necesidades en nuestras prioridades. Y si bien este afirmación es fácil de decir, da para toda una vida de aprendizaje. ¡Buen viaje!

PARA ADENTRARNOS EN LA PATERNIDAD

1. LIBRO

‘Los padres perfectos no existen’, de Isabelle Filliozat (Urano). Un ensayo que invita a los padres primerizos a mirarse en el espejo para conocer zonas ciegas de su comportamiento, al tiempo que les invita a relajarse y disfrutar, viendo los errores como oportunidades de aprendizaje.

2. PELÍCULA

‘Un feliz acontecimiento’, de Rémi Bezançon. Esta película relata con honestidad y sin florituras el cambio que experimenta una joven pareja durante el embarazo y el primer año de vida de su primer vástago.

3. CANCIÓN

‘Sin miedo’, de Rosana. Un homenaje a vivir la vida con valentía y confianza, dos cualidades muy necesarias para no proyectar nuestras inseguridades sobre nuestros hijos por miedo a que sufran o que les pase algo malo.

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