La actitud de agradecer y los beneficios para el cerebro

Los beneficios para el cerebro al mantener una actitud de agradecimiento, son maravillosos para nuestro bienestar. Siempre, hemos sabido que una sana alimentación, ejercicios de neuroplasticidad y hasta meditar benefician el cerebro; permitiendo un proceso neuronal compensatorio. Sin embargo, la actitud de agradecimiento es otra manera de obtener beneficios cerebrales.

¿Ahora bien qué es actitud y qué es agradecer?  En pedagogía, la actitud es un término muy utilizado en la evaluación cualitativa de un hecho observable de la conducta. Para la psicología es un comportamiento habitual particularmente relacionado al carácter. Al respecto los psicólogos Chaiken y Eagly, “la actitud no es un proceso de categorización, sino su resultado. Una vez llevado a término el proceso de categorización, lo que subsiste es un estado interno evaluativo, es decir la actitud.” Este estado interno se crea por los estímulos.

Para Allport: “Una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de la experiencia que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden”. Es decir, que las actitudes se muestran por medio de los hechos personales en torno a opiniones, creencias, pensamientos y la intensidad como se viven aunado a esto el ánimo y los componentes afectivos

En cuanto al origen etimológico del término gratitud, este proviene del latín del vocablo gratitudo que es fruto de la suma de dos partes claramente definidas por un lado, la palabra gratus, que es sinónimo de “agradable y agradecido”, y por otro, agradecer, que es un verbo transitivo que significa dar las gracias por un beneficio recibido.

Ha sido tan significativa la actitud de agradecimiento, que expertos en neurociencias han realizado estudios. Un equipo de neurocientíficos ha logrado mapear cómo el cerebro humano experimenta la gratitud, gracias a la ayuda de un recurso inesperado: los testimonios de personas que sobrevivieron al Holocausto nazi. Han descubierto que, cuando nos sentimos agradecidos, se activan áreas cerebrales vinculadas con la cognición moral y los juicios de valor, entre otras.

En tal sentido, “Fox descubrió que, cuando sentimos la gratitud, en el cerebro se activan aquellas áreas responsables de los sentimientos de recompensa, de la cognición moral, de los juicios de valor subjetivos, de la equidad y de la toma de decisiones.  Estas áreas incluyen la  corteza prefrontal ventral, la corteza prefrontal dorsomedial, así como el córtex del cíngulo anterior.   En general, la corteza prefrontal, parte anterior de los lóbulos frontales del cerebro, está involucrada en la planificación de comportamientos cognitivamente complejos, en la expresión de la personalidad, en los procesos de toma de decisiones y en la adecuación del comportamiento social adecuado en cada momento. El córtex del cíngulo anterior, por su parte, ha sido vinculado a la empatía y las emociones. (Tomado de tendencias científicas)

Según esta investigación, al agradecer se activa de manera directa zonas de nuestro cerebro relacionadas con la recompensa, la satisfacción y las emociones positivas.

Por lo anteriormente expuesto podemos observar, que tanto la actitud como la gratitud son procesos que se pueden asimilar en pro del bienestar. La actitud de agradecer fortalece nuestro lado humano, es reconocer lo recibido y lo que se está por recibir. La actitud de gratitud es estar conscientes de la grandeza de lo que somos, de la existencia de la divinidad interior. Reconociendo así, que se puede vivir con merecimiento de la armonía, la, paz, la salud, el amor, la libertad y la prosperidad total.

La actitud de gratitud nos ayuda a enfocarnos en lo que tenemos, en las bondades que nos rodean y no en las carencias. Esto no significa caer en el conformismo, al contrario es valorar nuestra riqueza interna y de cómo esta conlleva a la riqueza externa. Es un modo, de apreciar desde el contentamiento lo que recibimos y tenemos. Reflexionar y meditar desde la actitud de gratitud permite que el organismo libere toda una bioquímica cerebral de bienestar, salud, gozo; que contribuye a modular el estado de ánimo, así como a fraguar las relaciones sociales entre las personas.

Cuando agradecemos demostramos el agrado de recibir, el gozo de merecer y la gratitud hacia la vida o persona. De inmediato sentimos paz, placer, alegría y sosiego; es allí, donde se hace valioso vivir con la aptitud de agradecimiento. Pudiéramos decir, transformarlo en un hábito puesto que beneficia el sistema nervioso e inmunológico por toda la bioquímica cerebral de dopamina, endorfina, oxitocina, serotonina; entre otras.

Hay quienes opinan que agradecer lo que se desea es una forma de recibir. Y agradecer es tan sencillo, que con un gesto, una mirada una palabra como gracias; ya estamos poniendo en práctica la actitud de agradecer.

Con amor Mariu @iniciandoeducac



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