La caverna de mamá

La salud de la mujer y la psicología del puerperio son espacios muy poco explorados, y las autoridades mundiales en la materia son pocas, pero de muy fina pluma. Aunque van creciendo, por fortuna, es bueno tener en cuenta esta sutileza de la visión, dado que el puerperio (ese momento que inicia al tener un bebé y termina a veces cuando camina, a veces cuando va al preescolar) mezcla cargas ancestrales de distintas polaridades con cocteles hormonales.

Por ello, esta etapa ha sido vista como un hueco negro en la salud mental, lo que nos hace temernos a nosotras mismas y desaprovechar las oportunidades de crecimiento que presenta la crianza.

Deprimida, hipersensible, incontrolable, son algunas de las etiquetas que las mujeres llevamos en esta etapa, pero en la realidad, este descenso a la “noche oscura del alma” como le llama Maureen Murdock, es saludable, normal y una oportunidad sin igual para el crecimiento psíquico, que muchas veces soslayamos por la incomprensión del exterior.

Querida amiga, yo pasé por lo mismo. Las depresiones posparto son hechos clínicos, verificables incluso en tu sangre. El “babyblues” es también un nuevo término que abarca ese sentir sorpresivo ante la llegada de un nuevo ser y nuevas responsabilidades. Todo esto es parte de la “Caverna de Mamá” a la que acabas de entrar. Dos mantras te acompañarán como lucecitas en esta etapa “Un día a la vez” y “Esto también pasará”.

El llamado babyblues corresponde a una etapa de descenso hormonal acelerado natural, en el que notarse como incapaz de amamantar, criticada o desvalorizada por las decisiones que se tomen y las demandas del nuevo bebé versus nuestras expectativas e idealizaciones de la maternidad y la lactancia pueden hacer que se prolongue y empeore.

En conclusión, amamantar y estar piel con piel con tu bebé desde la primera hora del nacimiento, previene la depresión postparto, saca del babyblues a la puérpera y hace sentir a la mujer con poder de dar vida y ser autosuficiente. Los elevados niveles de oxitocina (hormona del amor) que se concentran en el tiempo de lactancia son la razón fisiológica de todo ello. Pero no olvidemos el apoyo vital de nuestra pareja (el caballero de brillante armadura, sí, si se deja llevar por su verdadero arquetipo protector) que hace que permite que nos retiremos a la “caverna de mamá” sin demandas externas que nos desvíen y confundan del rol de este momento.

No te voy a recomendar leer nada, solo fluye… pero si quieres luces para el camino dentro de la cueva, te dejo algunas referencias: Christianne Northrup, Maureen Murdock, Clarissa Pínkola-Estés, Laura Gutman, Michel Odent, Elena Mayorga. Se me escapan los nombres, pero recordemos… “una vez, cada vez”.

 



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