La cigüena en camino: esperando a Conejo

Y la historia comenzó así……

Uno de los momentos más felices de mi vida fue cuando supe que estaba embarazada de mi hijo: 24 de diciembre de 1998, cómo olvidar aquel día. Es increíble cómo en ese justo momento empezamos a escribir su historia: «si es hombre se parecerá a su papá y llevará su nombre, si es niña será como yo y le pondré ropa bien linda y coqueta”.

En los primeros meses tuve un sueño en el que mi bebé me decía que sería hombre, y eso me alegró mucho, pues los papás siempre desean que su primogénito sea varón para que lleven su nombre y así perpetuar su apellido en su descendencia; será tan sano como su padre y yo, pensé.

Al pasar de los meses planeé su vida: asistirá a la misma escuela primaria a la que mi padre y yo fuimos; cuando ya no sea tan pequeño buscaré un empleo de medio tiempo en lo que va al kínder. Cuando sea más grande se irá con su papá a hacer “cosas de hombres”; cuando tenga dos años y medio pensaremos en darle una hermanita. Casi sin pensarlo y darme cuenta, mi imaginación voló hasta verlo casado con una buena chica y pensé en el número de nietos que me daría.

Fue transcurriendo el tiempo de mi embarazo y a las seis semanas tuve un sangrado que me dejó helada del miedo. Me llevaron a una clínica, me pusieron algunos medicamentos y me recomendaron reposo. Pasaron otras cuatro semanas y de nuevo tuve otra amenaza de aborto por lo cual otra vez me administraron medicamentos y estuve en reposo.

babyconejo-2El resto de mi embarazo transcurrió aparentemente sin ningún problema. Para estar más segura de que todo estaba bien, cada tres meses me realizaba un eco en tercera dimensión que en aquellos años era la tecnología más avanzada para control uterino.

De cualquier manera, siempre tuve la inquietud de por qué las amenazas de aborto. Los médicos me dijeron que en ocasiones eso sucedía sin significar un problema grave, así que me relajé y el tiempo transcurrió mientras se iba acercando el momento tan esperado de dar a luz a mi bebé tan deseado y soñado.

Con el pasar de los meses mi esposo, mi familia y yo preparamos todo, decoramos su habitación y teníamos ya todo listo para recibir a nuestro hijo Jorge Mario.

Una importante reflexión que me gustaría compartirles es que no vivan un futuro incierto, pues este nos puede guardar sorpresas inesperadas. Vive cada instante de tu vida como si fuera el último. Sé feliz con lo que tienes aquí y ahora, pues no sabes cuándo eso va a cambiar.



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