La clave de los propósitos poderosos

La clave de los propósitos poderosos

Cada nuevo propósito otorga una ilusión genuina, una energía vital, una intención que para hacerse realizable debe ser sinónimo de un deseo incontrolable por alcanzar. El 2019 puede ser ese año en que encuentres ese gran propósito o renueves con conciencia los que ya tienes.

Hay propósitos trascendentales que cada año continúan siendo motivos para ejercer determinadas labores o profesiones. Es el caso del médico que salva vidas, del periodista que informa objetivamente a los ciudadanos, o del ingeniero que construye buenas obras públicas.

Hay otros propósitos que surgen de nuestros procesos internos y evolución como seres humanos. Son propósitos que nos hacen soñar despiertos,causan desvelos, producen ilusión y nos hacen sonreír.

El azar no entra en este mundo. Un propósito no es casual,  no surge repentinamente, no se puede comprar. Un propósito es un deseo que debe rodearse de una gran voluntad e intención para poder cumplirse.

Para tener este tipo de propósitos hay que estar muy atentos a esas intenciones que tenemos, pero que no hemos sabido materializar. Hay que escuchar a nuestra intuición y buscar, escudriñar, escribir, estudiar y, sobre todo, hablar sobre ello con aquellos que tienen oídos para escuchar de sueños.

La magia se produce cuando tomas conciencia de que esa intención, a veces vaga y difusa, se convierte en propósito, en ganas, en metas.  La fuerza y la energía que otorgan este tipo de propósitos serán las luces en el camino.El optimismo y la planificación serán los grandes aliados en este sendero que puede no ser fácil, pero sí apasionante.

Los optimistas son personas propensas a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. Los planificadores hacen un plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado. Esta combinación es una de las más aconsejables en lo que a prosecución de metas se refiere.

Escribir ese gran propósito y ejecutar el plan de acción es clave para alcanzarlo. Los pasos a seguir, lo que hay que hacer, los errores, los logros alcanzados, hay que plasmarlos en papel para poder analizarlos, ponderarlos, celebrarlos.

Este proceso exige retos y es deber distinguir los desafíos. A veces circunstancias externas nos exigen ser flexibles en torno a nuestras metas y objetivos, eso no es cuestionable, pero sí la procrastinación, las excusas, el miedo y autosabotaje. Que los límites sean otros, pero no esos.



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