La comida rápida se muda a China

“Estados Unidos reniega del fast food”. Podría ser el titular, suena bien, pero hay matices en esa frase. El pasado jueves varios medios reprodujeron una nota de la cadena de noticias EFE donde se aseguraba que la cuna de McDonald’s comienza a buscar comida de mejor calidad. Los numeritos venían de un estudio realizado por la organización sin fines de lucro Consumer Reports y, aunque asoman tendencias alentadoras, nadie atinó a decir que los 36.733 encuestados son suscriptores de la revista que edita esa organización. Los lectores de Consumer Reports reniegan del fast food. Eso sí.

El estudio busca determinar cuáles son los restaurantes de comida rápida mejor valorados y, sorpresa, McDonald’s, Burger King, Taco Bell y Pizza Hut no superaron 11% de aprobación por parte de los encuestados. Entonces, ¿por qué comer ahí? Por el precio: 54% asegura que esa es la razón por la que eligen ese tipo de restaurantes antes que uno con servicio en la mesa.

Los resultados se basan en 98.000 visitas a locales de este tipo y los únicos que salen bien parados tienen presencia nula en América Latina. Es más, salvo por alguno que ha cruzado hasta Canadá, se trata de empresas enfocadas en el mercado estadounidense. Las mejores hamburguesas están en In-N-Out Burger; los mejores tacos, en Chipotle Mexican Grill; el mejor pollo frito, en Chick-fil-A; la mejor pizza, en Papa Murphy’s; y los mejores sandwiches, además del mejor servicio, son de Jason’s Deli y Firehouse Subs.

Estos datos revelan la importancia del mercadeo en la globalización del modelo McDonald’s, cuya promesa clave en Estados Unidos es ofrecer buena comida a bajos precios, pero fue clasificada por 16% de los encuestados como menos que aceptable. En cualquier caso, los números también revelan una pequeña pero positiva tendencia: 60% dijo estar completamente o bastante satisfecho en un local de comida rápida y 68% dijo lo mismo de un restaurante con servicio en la mesa.

La diferencia no es tan grande, pero el lobby del fast food comienza a dar síntomas de agotamiento, si bien nada cambiará definitivamente mientras no se establezcan políticas públicas que beneficien al brócoli tanto como se beneficia a un Big Mac. Y eso no es cosa de Estados Unidos, pues la mayoría de países alrededor del mundo dan grandes facilidades a esos tan mal valorados Burger King, McDonald’s y compañía.

Entonces llega el turno de China, cuya apropiación de las tendencias occidentales ha sido mucho mayor que en el caso indio. No sólo le abrieron las puertas a Walmart en 1996 y se ha erigido como mercado clave para Mercedes Benz, Audi y BMW; la China urbana quiere ser occidental y, según Bian Jian, vicesecretario general de la Asociación China de Cocina, la comida rápida es la primera opción para el 85% de personas que viven en las grandes ciudades del país. Se trata de un número con proyecciones de crecimiento, pues cada año 13 millones de personas cambian el campo por la ciudad, con condiciones laborales miserables a los ojos de Occidente, pero mucho mejores que las de la vida agraria.

En China el verdadero imperio es Yum Brands, que agrupa 3.000 restaurantes KFC y 500 Pizza Hut, para una ventas totales de 4.000 millones de dólares en 2010: 36,5% de los ingresos reportados por el grupo alrededor del mundo. Subway se quiere subir a esa ola y llegar a 600 locales en 2015, casi el triple de los 220 que tiene actualmente. ¿Y McDonald’s? Ronald habla mandarín desde hace rato: tiene 1.300 locales y pretende sumar 200 más para finales de 2011. La meta de la empresa es llegar a 10.000 establecimientos, algo menos que los 13.000 proyectados por el Coronel Sanders, el señor barbudo que nunca fue coronel y vendió su empresa de pollo frito en 1964 por dos millones de dólares.

 



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