¿La compasión o la lástima por el prójimo?

Es un término que se presta a confusión. Cuando hablamos de lástima, nos referimos al lamento o quejido ante algo que no sucede como se esperaba, mientras que compasión es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser.

Es posible que cuando se experimenta lástima se reconoce la pena y el sufrimiento de otra persona pero sin involucrarse en él, sin sentirlo como suyo. En cambio cuando se experimenta la compasión, el sufrimiento del otro se siente como suyo, va acompañado de empatía y se siente el sufrimiento como si lo estuviera viviendo en carne propia.

Compasión viene del latín cumpassio que literalmente significa “sufrir juntos” o “acompañar”. La compasión implica percibir y comprender el sufrimiento del otro, acompañado del deseo de reducir o eliminar tal sufrimiento. Ante esto, queda aclarado que la compasión no implica menosprecio hacia quien sufre.

La compasión, desde el punto de vista conductual, tiene varias facetas que incluye un componente emocional que se genera cuando percibimos el sufrimiento del otro y generamos un impulso hacia la atenuación de ese sufrimiento. De aquí se genera la decisión de realizar acciones destinadas a paliar ese sufrimiento. Desde la visión cognitiva lo primero que ocurre es la atención y evaluación del sufrimiento ajeno y la evaluación de nuestras capacidades para intervenir eficazmente en la atenuación o eliminación de ese sufrimiento.

La lástima es un sentimiento egoísta porque lleva implícito el “menos mal eso no me está sucediendo a mí” mientras que la compasión nos permite por un momento dejar de pensar en nosotros para pensar en aquel que vive un dolor, un temor o una desesperanza. Es una manera de acercarse al otro. Es a través de la compasión que una persona puede mostrar bondad, solidaridad y nobleza ante la necesidad de acompañar a otro.

El budismo toma la compasión como una actitud espiritual propia. Religiones monoteístas como el islam, el cristianismo o el judaísmo hablan de la compasión divina o llamada también misericordia.

La compasión conlleva una sucesión de hechos. Primero se presta atención hacia el sufrimiento del otro, luego la empatía para entenderlo seguida de la simpatía. Por último se desarrollan acciones para paliar o eliminar ese sufrimiento.

Por último está el tema de la autocompasión como la emoción que nos ayuda a neutralizar y superar nuestro propio sufrimiento. Es la manera como nos tratamos cuando las cosas no nos salen bien. Ser compasivos con los demás nos enseña a serlo con nosotros mismos, tener sentimientos de bondad y cariño hacia uno mismo, tratando de entender nuestros fallos e incompetencias. La autocompasión estimula el sistema de bienestar produciendo calma y alegría en nosotros.



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