La copa menstrual, ¿buena o mala?

La copa menstrual, ¿buena o mala?

La copa menstrual parece haberse puesto de moda. Este dispositivo creado en 1932 para sustituir las toallas sanitarias, ha vuelto al tapete con materiales más ecológicos y amigables.

Para quienes no la conocen, la copa menstrual es un dispositivo reusable que se introduce en la vagina con el fin de recolectar el flujo menstrual. Hoy día se elaboran con silicón médico flexible de alta calidad.

Son hipoalergénicas y tienen la capacidad de recolectar 30 ml de sangre durante un periodo de 4 a 8 horas antes de que requiera ser vaciada.

Según la infectóloga Michelle Sandoval, es sumamente importante mantener un adecuado aseo del área vaginal, lavar las manos antes y después de su colocación, y por supuesto, mantener una higiene impecable con la copa menstrual.

Aunque la mayoría de las marcas aseguran 100% de seguridad durante su uso, cabe preguntarse ¿cuáles son los riesgos?

Tal como ha sucedido con los tampones, el uso de cualquier dispositivo en la cavidad vaginal puede aumentar el riesgo de infecciones; aumentando el riesgo de presentar el llamado “Síndrome de Shock Tóxico”. Y la copa menstrual no escapa de ello.

Sin embargo, diversos estudios han demostrado el uso de estas copas no produce efectos adversos sobre el Ph y la microflora vaginal.

Así que la decisión es muy personal y lo que se debe tener en cuenta, si se va a utilizar la copa menstrual, es limpiarla minuciosamente antes de utilizarla por primera vez.

Además, extraerla y lavarla por lo menos cada 4 horas durante el período menstrual.

No dejarla por más de 8 horas y siempre, lavarse muy bien las manos, antes y después de manipularla.



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