La cortesía no cuesta nada

La cortesía no cuesta nada

Hay cosas en el mundo que no podemos cambiar. Pensar incluso en ello conlleva una pérdida energética importante. Visto así, los únicos cambios que podemos hacer están relacionados con nosotros y con los que nos rodean. Mirar para adentro para saber qué podemos arreglar y, aquí viene lo más importante, qué podemos ofrecer a los demás para generar mayores olas de energía positiva en el mundo.

Partiendo de ese principio, proponemos mirar con atención la siguiente palabra: la cortesía. Según la Real Academia Española, la cortesía es la “demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona”. ¿Lindo, no?

No estaría mal puntualizar diferentes actos de cortesía para estar seguros de practicarla en nuestra vida para sentirnos bien, y estar en buena sintonía con nuestro karma. Mira esta lista de acciones y asegúrate de incluirla en tu vida diaria.

  1. Saluda. No sólo a tus contactos frecuentes o cotidianos. Saluda al señor de la panadería, del mercado, del autobús. Y más importante aún, establece contacto visual, y regala una sonrisa.
  2. Pregunta a tu compañero de trabajo cómo se siente. O a tu compañero de casa. A veces pueden estar solos o tristes y sentir interés puede significar mucho para ellos.
  3. Cuidado con el celular. ¿Te están contando un despecho o un problema? Centra tu atención en tu interlocutor y no en tu celular. Hazlo sentir escuchado, importante.
  4. Administra tu tiempo libre. Dedicar un rato a ayudar a alguien que lo necesite (un amigo mudándose, una señora mayor en labores de jardinería, etc.) puede significar bastante para el otro, y se traducirá en una sensación bastante gratificante de bienestar para ti.
  5. Servir. Es mejor servir para algo, que no servir para nada. Servir entendido como prestar un servicio. A veces no está de más lavar los platos que otro ensució y que no pudo lavar por cuestiones de tiempo, pasar un trapito por la mesa, subir varias tazas de café a la oficina.
  6. Sé considerado. Abre la puerta y deja que alguien pase, ofrece tu brazo para un señor mayor subiendo la escalera. Mandas un mensaje de consideración y empatía.
  7. Regálate buenos ratos. Baila en tu casa a solas, canta en la ducha, sácale la lengua al espejo. Son pequeños actos de amor hacia ti mismo, y te llenarán de satisfacción y alegría. Sólo tú debes procurarte tu propio bienestar.
  8. No pongas el listón tan alto. Trata de no emitir juicios sobre los demás, ni hacia ti mismo. Parte de la premisa de que todos estamos en constante cambio, y que todos queremos sentirnos bien.
  9. Abócate a los pensamientos positivos. Alguien que te tropezó en el metro puede ir tarde a buscar a su hijo en el colegio, o bien un cornetazo innecesario puede significar un apuro del chofer por llegar al hospital. Muchos crecimos oyendo eso de “piensa mal y acertarás”, pero esperar siempre lo peor de los demás se traduce en un exceso de ego no recomendable, y en altos niveles de estrés innecesarios.


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