La cultura desechable: ¿cómo reducir el impacto?

Atrás han quedado aquellos años en los que guardábamos todo para usarlo más adelante, en su forma original o con un nuevo uso; los tiempos en que mandábamos a reparar los electrodomésticos, en que los menores de la familia heredaban la ropa, los juguetes y los libros de los mayores.

Todo cambió, ahora todo es desechable. Ya sea porque pasa de moda, porque el contenido ya es obsoleto, o simplemente porque es más fácil y barato comprarlo nuevo que mandarlo a reparar.

De acuerdo a la Agencia de Protección del Ambiente de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés), la cantidad anual de basura que se genera en el país se ha incrementado de 2.7 libras por persona en 1960, a 4.3 libras en 2009. Es un hecho: estamos generando más basura de lo que la naturaleza puede procesar y reciclar. Además, cerca del 70% de los metales pesados que contaminan los vertederos y basureros públicos provienen de aparatos electrónicos que las personas desechan inadecuadamente. Y por lo general, esa basura va a parar a países que no tienen forma de controlar su impacto nocivo.

Es cierto que muchas fábricas se han comprometido a producir de una forma menos contaminante, y que las agencias estatales están implementando programas para reciclar apropiadamente, pero hace falta un compromiso personal. Es cuestión de Reducir, Reutilizar y Reciclar.

No tenemos que llenar nuestros hogares de pilas interminables de objetos que ya no usamos. Más bien pensemos cuando vamos a comprar si realmente es algo que necesitamos, si podemos obtenerlo de segunda mano, o en empaques más grandes para evitar más desechos.

A la hora de desechar pensemos si alguien más lo necesita. Infórmate sobre los programas disponibles en tu vecindario o los sitios para donar objetos que pueden ser reutilizados por otros. Organiza intercambios entre conocidos o vecinos o piensa si puedes darle otro uso tu mismo.

Si definitivamente es hora de decirle adiós a esa vieja silla o computadora, pues busca la forma apropiada de reciclarlo o desecharlo, especialmente si se trata de aparatos electrónicos u materiales que pueden ser reciclados como el papel, el vidrio o el aluminio.

Recuerda, reducir, reutilizar y reciclar es un compromiso que todos podemos asumir.

Y si tienes tiempo para reciclar tus pensamientos, no dejes de ver el documental Obsolescencia Programada que aquí compartimos contigo. Dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, te dejará con la boca abierta.

 



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