La díada II: Papá tiene lo suyo

La díada resulta de esta relación tan especial que mantienen mamá y bebé en la cual se nutren y compenetran de tal modo que pareciera que no cabe más nada. Pero hay que recordar que para que este bebé naciera Papá tuvo que poner su granito de arena, así que también es parte vital de esta relación. Como mamá y bebé no deben separarse, siéntase libre de unirse y formar el mejor trío del mundo.

Para su hijo, el papá es esa voz gruesa que retumbaba en la barriga, son esos brazos fuertes que lo llenan de cariño y seguridad cuando mamá no está, es el calorcito en la noche mientras comparten la cama, es ese ser que hace vibrar el corazón de mamá de diferentes maneras.

Papá, aunque a veces se siente excluido, tiene mucho que dar y aportar tanto emocionalmente como en acciones reales: dormir al bebé, sacarle los gases, entretenerlo para que mami tenga tiempo de asearse, aprovechar para hacerle ricas comidas a mamá para que pueda alimentar muy bien a su bebé, puede sorprenderla con una cena que les permita tener un tiempo a solas, o simplemente abrazar, conversar y compartir risas y juegos con su pareja y su retoño.

Aproveche sus ratos a solas con su hijo, formar una buena relación con su hijo desde el nacimiento, hará que a lo largo del tiempo su relación afectiva sea mucho más cercana y sólida. Es un momento para potenciar su capacidad parental, debe abrirse y dar amor al punto de comprender que el bebé necesita una atención y un cuidado especial, que quizás sea parte de su cama cada noche, que mamá está agotada y necesita toda la ayuda posible, con la casa, con los hermanitos e incluso con el cuidado personal.

La familia es un equilibrio perfecto en donde cada uno tiene su rol y responsabilidad, es un espacio que se va construyendo cada día y que requiere paciencia, afecto, respeto, cooperación y mucho, pero mucho, amor. Voy a ser mamá, vas a ser papá y seremos una linda familia.



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