La dieta de pensamientos

Muchas personas piensan que el concepto de tener una buena autoestima se basa en construir palabras positivas sobre ciertos aspectos de nuestra personalidad que no nos gustan. Al menos es lo que siempre he escuchado en los entornos escolares cuando se habla de fortificar las personalidades de los alumnos a fin de evitar burlas entre sus compañeros.

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La enseñanza budista difiere un poco sobre este concepto afirmando que los seres somos puros en esencia y esa es nuestra naturaleza. Es decir, no hay nada negativo inherente a nuestra personalidad. Lo que sucede es que muchas veces algunos de nuestros sentimientos están cubiertos con ciertos pensamientos autodestructivos que debemos aprender a limpiar de nuestra mente.

De la misma manera que hacemos el esfuerzo por eliminar aquellos alimentos que nos engorden, debemos parar de decirnos frases negativas tales como: «que horrible estoy» «Nunca he sido buena para esto» o «así soy y no voy a cambiar».

Cada vez que uno de estos pensamientos nos toque la puerta debemos evitar que continúen, trayendo a la mente alguna situación que nos guste o nos haga felices. Nos concentraremos en ella hasta que el pensamiento negativo sobre nosotros desaparezca por completo. Así por ejemplo podríamos pensar en alguna música que nos fascine, o en nuestros lugares poderosos, o en alguna simple actividad que nos motive.

Este es un ejercicio que con cierta incredulidad lo comencé a practicar luego de haberlo escuchado de la voz de un compañero deportista quien es sicólogo y experto en autoestima y debo confesarles que funciona muy bien. Cuando lo he realizado me ha resultado súper divertido y menos fastidioso que comenzar a bombardearme de frases positivas hacia mi misma como: «yo soy poderosa» o «hoy todo lo puedo» etc, etc. Como dice mi amigo es una especie de dieta de pensamientos.

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Además es una manera de consentir a nuestra mente, que suele estar muy ocupada resolviendo situaciones y conflictos externos que nada tienen que ver con lo que verdaderamente somos y deseamos.

Según mi amigo, al pensar en lo que realmente nos gusta le estamos dando la bienvenida a nuestra belleza interior que ha estado allí todo el tiempo. La buena noticia es que no es necesario repetir 100 afirmaciones positivas diarias para remover dichos pensamientos. Además mi amigo asegura que los resultados son rápidos y efectivos.

¿Entonces por qué no intentarlo?



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