La economía, la administración y el liderazgo… términos complementarios

La economía y la administración son ciencias de naturaleza social, que tienen muchos puntos en común. La economía es la primera de las ciencias sociales, sus orígenes datan de finales del siglo XVIII, la administración es la última ciencia social, la más joven, del siglo pasado.  Para entender las semejanzas y diferencias entre ambas ciencias, hay que concentrarse en el objeto de estudio. El objeto de estudio de la economía está en el análisis de la actividad económica que despliegan las sociedades para la satisfacción de necesidades de diferentes dimensiones, con el criterio de eficiencia necesario para combatir la escasez, logrando los mejores resultados con recursos limitados y el diseño de medidas concretas enfocadas en el bienestar material de la sociedad. La administración tiene como objeto el manejo eficaz de los recursos, con el fin de cumplir los objetivos de las empresas eficientemente. Es decir, ambas ciencias tienen objetos complementarios. Lo que cambia es el método y el alcance de ambas disciplinas.

El método de la ciencia económica es tremendamente matematicista, basado en modelos y teorías con un enorme peso cuantitativo, la vista siempre es sistémica, más allá de los agentes de la economía, los mercados donde éstos se desarrollan y los impactos en la sociedad como un todo, incluso cuando el análisis es específico de un sector económico, la panorámica debe ser de sistema. En el caso de la administración, la vista está enfocada en la empresa y sus posibilidades para optimizar recursos. Adicionalmente, hay que tomar en cuenta que si las empresas no están bien administradas o la gerencia de recursos es inadecuada, toda la economía sufrirá el impacto, en términos de productividad y capacidad de generación de empleo. Si la economía no funciona equilibradamente, con criterios de optimización de recursos, las empresas no podrán superar las presiones del entorno económico y tendrán poco margen de maniobra para una administración eficiente, lo que también impactará el liderazgo y la capacidad gerencial.  Continúa la retroalimentación entre ambas disciplinas, aunque miren sus objetivos con distintos lentes.

El liderazgo garantiza que las empresas alcancen su óptimo gracias al trabajo en equipo, el óptimo de las empresas, apalanca el equilibrio económico, ambas disciplinas se retroalimentan una vez más. No hay óptimo económico sin una buena administración de recursos y para lograr esa buena administración, es necesario contar con líderes que hagan posible proyectos estratégicos enfocados en el bienestar de la sociedad. Uno de los principales problemas de Venezuela y toda Latinoamérica es pensar que la figura del líder encarna todas las capacidades y poderes, dirigiendo a los equipos y a las masas como un experto o como un héroe que todo lo sabe o que todo lo puede. El liderazgo que necesitan las empresas, las instituciones y las economías de nuestros países, debe estar enfocado ciertamente en el trabajo en equipo, pero la figura del líder sólo organiza y ordena los aportes de trabajo de equipos multidisciplinarios, y la figura del líder enfatiza las capacidades y fortalezas de los individuos que componen el equipo, mitigando sus debilidades e incentivando nuevas ideas de creación. El verdadero líder cree en los méritos y no en las lealtades, trabaja con los más capaces, no con los que lo adulan; porque el verdadero líder no es un héroe, es sólo un miembro más del equipo, que orienta a los demás pero respeta sus opiniones.

Mientras en América Latina no se logre el liderazgo basado en las capacidades y méritos, el liderazgo basado en el conocimiento, más que en figuras heroicas, no lograremos superar la brecha de desarrollo que frena nuestras potencialidades. Y si no logramos trabajar con líderes de ese tipo ideal, jamás lograremos administrar de manera óptima los recursos y por tanto jamás lograremos el equilibrio de nuestras economías y el bienestar pleno que todos nos merecemos. Si lo pensamos bien, los términos economía, administración y liderazgo sí tienen mucho que ver.

 

Econ. Karelys Abarca

Twitter: @karelitabarca



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