La economía y los cuentos de hadas

La economía está presente en todo, hasta en los cuentos de hadas más conocidos en el mundo. Sí, señores, ¡hasta en los cuentos de hadas!, aunque no sea fácil de creer. Muchos de estos cuentos se desarrollan gracias a una realidad económica que impulsa la acción e incluso otros, como el Mago de Oz, representan una parábola de la economía…

Por ejemplo, los cuentos de los hermanos Grimm, publicados en el siglo XIX bajo el nombre “Cuentos Infantiles y del Hogar”, revelan la realidad socioeconómica del territorio alemán y las consecuencias de su extendida Edad Media. Forman parte de esta colección de más de doscientos cuentos, narraciones tan famosas como El Flautista de Hammeln, La Cenicienta, Hänsel y Gretel, Rapunzel, entre otros.

Los hermanos Grimm tuvieron que hacer notables cambios a sus historias originales, para que sus cuentos fuesen infantiles. La realidad económica detrás de estos cuentos es muy ruda. En el cuento de Hänsel y Gretel, se hace notorio que los padres de estos niños los abandonan en el bosque, debido a la escasez de comida. En la época medieval, la escasez constante de alimentos hizo que los seres humanos mostrasen con frecuencia su lado más terrible, recurriendo al infanticidio de sus propios hijos. En la versión original del cuento, la madre consiguió persuadir al padre para que abandonara a Hänsel y Gretel en el bosque. La comida era una constante preocupación en este cuento: la madre intentaba matar a sus hijos para evitar el hambre de ella y de su marido, y la bruja construyó su casa de chocolate y dulces porque deseaba cazar y comerse a los niños…

El flautista de Hammeln, se venga de los habitantes de la ciudad, hipnotizando y desapareciendo a los niños con su flauta mágica, cuando las autoridades locales no le pagan el trabajo de haberlos liberado de la plaga de ratas. En Rapunzel, la joven fue entregada a una bruja por sus propios padres a cambio de alimento. En la Cenicienta, las hermanastras se mutilaron partes del pie, para calzarse la zapatilla de cristal y casarse con el millonario príncipe. Hay una realidad socioeconómica que cruza el entorno de los cuentos de los famosos hermanos Grimm y es una realidad cruda, que impulsa a los personajes a tomar decisiones desesperadas.

A mediados del siglo XIX, especialmente en Norteamérica, los libros de los hermanos Grimm fueron rechazados por maestros, padres y religiosos, que condenaron, por ejemplo, la violencia de muchos pasajes y la dureza de los castigos impuestos a los villanos. Cuando los hermanos Grimm se convencieron, por razones comerciales, que sus libros debían destinarse esencialmente al público infantil, fueron suavizando el contenido de sus historias, que se hicieron famosas, extendidas y muy rentables.

Un fascinante cuento que es una parábola de la economía, es “El mago de Oz” de Lyman Frank Baum, publicado en 1900. Es poco probable que al leer este cuento de niños pensemos en deflación y política monetaria. Pero es lo que verdaderamente esconde esta historia. En ella, Dorita, la niña protagonista, representa el alma norteamericana y el cuento es un subterfugio popular para explicar la depresión de finales del siglo XIX.

La historia se basa en una huérfana de Kansas que es arrastrada por un torbellino a un mundo fantástico, ese torbellino es la crisis económica, simbólicamente representada como un huracán. Pensando que el gran Mago de Oz puede hacer realidad su deseo, se va junto con su adorado perro, Toto, a buscarlo. En el camino se les une un espantapájaros, un hombre de hojalata y un león cobarde, personajes que simbolizan a los agricultores, obreros y políticos cobardes.

Baum publicó el libro en 1900, justo después de que EE.UU. emergiera de un período de deflación y depresión. Los precios habían caído cerca de un 22% durante los 16 años anteriores, generando una deuda enorme. Los agricultores se contaban entre los más afectados de los grupos sociales. En ese momento operaba en Estados Unidos el patrón oro, un sistema monetario que respaldaba cada dólar con una cantidad de oro, por eso se habla del camino de los ladrillos amarillos para llegar al mago de Oz (el Estado), en la casa Esmeralda, haciendo alusión a los lingotes de oro como el camino para llegar al poder.

El Partido Populista quería que la plata, junto con el oro, se usara como símbolo monetario, por eso la niña se coloca los zapatos de plata, para transitar el camino de ladrillos amarillos que lleva a la ciudad Esmeralda. La política monetaria expansiva, combinando oro y plata, podrían llevar a la niña de vuelta a casa, al vencer la deflación y el estancamiento… Y algo más importante, para regresar a casa, que es la estabilidad antes del huracán o crisis financiera, deben trabajar en equipo en los Estados Unidos, los agricultores, industriales y políticos, para que Oz (el Estado), tome las mejores decisiones en materia de economía… ¿Qué les parece señores, que hasta detrás de los cuentos de hadas hay un economista camuflado?



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