La edad del sol

Como seres sociales nos caracteriza como especie, la necesidad de compartir y vivir en manada. En estos tiempos de tantos descubrimientos y vida moderna, sobre todo en las grandes ciudades, hay muchas personas que viven y pueden convertir esto en un estado de vida que tiene como particularidad una sensación de desarraigo y de no pertenencia, por el contrario, es solamente una faceta por la que transitamos y nos enseña entre otras cosas la gran lección de vivir con nosotros mismos.

Aunque parecieran ser lo mismo, de hecho son opuestos ya que la forma de abordarlos es lo que los distingue. Una persona que por motivos de cualquier índole se encuentra sin pareja, sin hijos, sin grandes amistades, y sufre por ello como si la vida y el mundo la rechazara, no se está dando cuenta de la gran oportunidad de aprender a convivir con la persona más importante de su vida: Ella Misma!

Me gusta recalcar la palabra en dos partes, Sol y edad, pues así tenemos mucha tela de donde cortar. Para empezar significaría si lo observamos la edad del sol. Por lo tanto somos un sol que brilla desde nosotros y para los demás; la edad es esa sabiduría que marca la pauta en que tipo de luz es la que emitimos. Vivir en soledad, vivir en soltería, vivir solo o sola, es una parte que ningún ser humano puede perderse de experimentar.

Nacemos con o sin hermanos, en familias grandes y cuando menos nos damos cuenta ya estamos llenos de actividades en el colegio, clases, parques y todo tipo de encuentros sociales. De ahí nos casamos, tenemos hijos y ya estamos una vez más enrolados desde otra perspectiva en una gran cantidad de eventos que nos alejan de nosotros mismos.

Al estar rodeados de tanta gente, muchas veces, no nos percatamos que es lo que verdaderamente nos gusta. Que tipo de ropa, que tipo de clima, que música, películas, libros o deportes. Seguimos a un grupo sin darnos cuenta si lo hacemos en consciencia o por el hecho de “pertenecer”.

Al practicar la soledad, encontramos muchas veces que somos totalmente desconocidos para nosotros mismos y tenemos que ponernos en acción para establecer un vínculo de comunicación que nos llene de amor, júbilo y agradecimiento por ser quienes somos. Pregúntate que quieres hacer hoy. Hay tantas formas de vivir y experimentar la soledad, y no necesariamente significa un encierro. Puedes acudir al cine, leer un libro, meditar, bailar frente a tu espejo y reír contigo mismo.

Momentos para relajarte, para hacer ejercicio y para simplemente contemplar lo que se te presente sin emitir juicios o querer desesperadamente compartirlo con alguien; el hecho de experimentarlo a todo pulmón, es en realidad una forma de compartir, pues el universo recibe todas esas vibraciones que son compartidas en él. Si lloras, puedes hacerlo en soledad y con todo el amor por ti y validando tú llanto. Si ríes, igualmente vive hasta el fondo esa divertida característica de estar contento.

Concluyendo, es muy importante diferenciar la desolación de la soledad y recuerda que es el tipo de acercamiento que le das.

VIVE INTENSAMENTE TU SOLEDAD.
Al final del día esto te dará mayor capacidad para relacionarte y comprender a los demás. De ti depende que te alimentes y nutras,
Nadie puede hacerlo por ti. Estás solo con tus sentimientos,
Por más que te apoyen o abracen con afecto, Sólo tú sientes en la profundidad de tu interior, Nadie puede hacerlo por ti, ni siente como tú. Estás solo con tus pensamientos, Nadie puede pensar por ti, Tú elijes lo que piensas, Hazlo con cuidado. No sigas los consejos de tu entorno, Si quieres ser tú, piensa y elije por ti mismo.

Si decides torturarte, culparte, mortificarte y sufrir
Es la decisión que tomaste, Hazte cargo de ella y no culpes a nadie.
Puedes modificar tu pensamiento, Si no le entregas el poder a tu mente. Puedes conectarte con la alegría, el amor y la felicidad, Pero ello conlleva un esfuerzo, crecimiento y voluntad, Y por supuesto, Depende de ti, de nadie más. Sólo estás al nacer, Sólo al morir estás. Muchas personas conocerás, Pero nadie vivirá tu vida por ti. Tú estás contigo siempre. No te identifiques con tu pasado,

HOY eres una persona diferente. No te identifiques con tu forma,
Tu cuerpo está en continuo cambio. No te identifiques con tu mente,
Ella nunca dejará de ser dual. Acércate a la consciencia, a tu ser
Y vive como elijas, sin temer. Libérate de tus miedos, culpas y condicionamientos, No le des a nada ni a nadie el poder en tu vida,

Conéctate contigo. Encuéntrate con tu SOL, Tu fuente de energía,
En esta EDAD, en este tiempo, AQUÍ Y AHORA, es el momento.
Elije ser quién eres, Sin importar lo que opinen los demás,
Ellos tienen su propia vida con la que cargar. No juzgues a nadie, No sabes cuándo podrías estar en su lugar. Elige vivir en armonía contigo mismo, Por siempre. ¡Es la mejor elección que puedas tomar!

DANIELA MIJARES

 



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