La energía espiritual se mueve con nosotros

No se mueve hacia nosotros ni contra nosotros.

Simplemente nos arropa. Nos rodea. Nos acompaña.

La energía espiritual está conformada por:

  • La historia que nos contamos (pensamientos)
  • Fe (creencias)
  • El estado de ánimo que actuamos por medio de nuestro cuerpo (biología)
  • Las emociones que nos impulsan
  • Lo que nos decimos (lenguaje)
  • Los sentimientos que decidimos tener

Todo este conjunto es nuestra energía espiritual. Mas no somos nosotros.

Es la sintonía en el universo donde estamos moviéndonos constantemente.

Por eso nuestra vida es cíclica. Todo tiene su comienzo. Su fin. Su transformación.

La energía espiritual es muy parecida a los intervalos musicales en una fiesta.

Se pueden imaginar pasar toda una noche escuchando la misma melodía.

¿Qué pasaría con nosotros?

Entraríamos en una dimensión estática, inerte y al cabo de ya de tres horas ni siquiera lograríamos percatarnos que hay música de fondo.

Es allí cuando el cambio de música nos mueve. Unos salimos a la pista porque nos identificamos con la melodía que esta sonando.

Los que están bailando se sientan ya sea porque están cansados o porque no se identifican con el ritmo.

Nos encontramos rodeados de personas diferentes toda la noche. Acoplándonos según nuestra energía espiritual y sumergidos en la dinámica de la fiesta.

Igual pasa con nuestra vida e igualmente pasa con nuestra energía espiritual: evoluciona, involuciona y vuelve a evolucionar.

Pasa del vals al merengue.

Del merengue a la salsa.

De la salsa al reggaeton.

Para que luego salgamos de la fiesta sumamente cansados que podamos dormir plácidamente en silencio. En hogar.

Porque al final de cuentas esa es la meta principal de la energía espiritual: acompañarnos de regreso a casa en paz.



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