La esperanza

¡Cuántas veces el ser humano pone todo su empeño y sus fuerzas en obtener un fin!

A veces, el resultado es desalentador. Si somos tenaces, si no nos dejamos vencer por la derrota, comenzaremos de nuevo, trazaremos nuevas estrategias, revisaremos los errores. Vale la pena aprender a defender aquello en lo que creemos y afrontar los obstáculos con inteligencia.

“La esperanza sostiene todo acto de la vida: la confianza sostiene a la esperanza”, nos dice la filósofa María Zambrano. Una situación difícil brinda una oportunidad única para que la inteligencia se afine y descubra una salida, allí donde no se puede ver más que oscuridad.

El deseo de encontrarle un sentido a la vida, el anhelo de trascendencia son parte de la esencia del hombre. Si nos preguntamos cuáles son las razones para vivir, esta es la cuestión más apasionante que puede existir. La esperanza de descubrir quién queremos ser, cuál es nuestra misión en el mundo, constituye el secreto de la felicidad. La vocación de pensar en las cosas que nos interesan hasta desentrañarlas, amar íntegramente lo que hacemos y dar lo mejor de nosotros es el sendero que conduce a la plenitud.



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