La familia, cuando papá o mamá no están

Cuando hablamos de familia, normalmente pensamos en mamá, papá e hijos. Pero la realidad la mayoría de las veces no se asemeja a los dibujos animados, sino todo lo contrario.

Existen diversos modelos de familia, cada uno con sus particularidades y casos tan peculiares, que superan muchas veces cualquier ficción.

En este post vamos a mencionar 3 modelos diferentes de familias, son casos de personas reales, que hasta el momento han sabido sobre llevar eso que les hace ser una familia especial.

El primer caso, es el de Faustino Martínez. Faustino se quedó viudo el día en que su mujer dio a luz –suena a película, ¿no?- Sin duda un golpe duro, pero tomó una decisión acertada, que fue volver a vivir en casa de su madre y así, con este gran apoyo y unas ganas inmensas de ver crecer a su hija Favia, ha podido superar poco a poco la pérdida y llenar de alegría la vida de su pequeña de 6 meses.

Él cuenta que no es fácil, sobre todo porque tiene un trabajo en el que a veces debe pasar días fuera de su casa y siente la necesidad de estar con su bebé, además de sufrir auto tortura, teniendo pensamientos de cómo hubiese sido todo si la madre de Favia estuviera con ellos.

A día de hoy su mayor duda es como hará cuando la niña esté más grande para contárselo todo.

El segundo caso es el de Lucía, su madre murió trágicamente cuando tenía 6 años, ella quedó bajo la custodia de su abuela y una tía (ambas maternas). Lucía siempre tuvo a su tía como una figura materna aún con su madre en vida, y tal parece como si hubiese suplido la ausencia de su madre de una forma muy natural. Hoy en día con sus 12 años no da la impresión de que haber vivido tal trauma, aunque es una niña bastante introvertida, de aquí surge la preocupación de sus tutoras: ¿estará llevando el trauma por dentro?

Y para finalizar, tenemos el caso de Miguel, Ana y Gabriela. Ana tuvo a Gabriela en su matrimonio anterior. Cuando conoció a Miguel la niña tan sólo tenía 1 añito.

Cualquiera que les ve por la calle pensaría que Gabriela es fruto de ese amor. Forman una hermosa familia y aunque la pequeña, con sus 6 años ve a menudo a su padre, parece poder entender perfectamente la situación. El mayor temor de esta pareja es la llegada de la adolescencia y que Gabriela le pierda el respeto a Miguel, por no ser su padre biológico.

Los expertos de Psicólogos de Familia nos dan su opinión al respecto de estos tres casos. Si bien es cierto que cada uno de ellos debería ser estudiado más a fondo para hacer un estudio más exacto, también es verdad que existen unas pautas generales a seguir:

  • Lo principal es que los menores se sientan queridos y aceptados en las familias.
  • Debemos dejarles hablar y que expresen sus ideas y sus sentimientos hacia lo que ocurre en sus vidas.
  • La familia siempre ha de escucharles y transmitirles su apoyo.
  • Se les deben explicar todos los cambios que se sucedan de una forma que ellos puedan entender en función de sus edades (palabras sencillas, ritmo pausado, con paciencia ante posibles preguntas). Para ello, se debe buscar el lugar y el momento adecuado.

Diferentes problemáticas y situaciones pueden aparecer en la vida de las familias y de los niños. Para ellos, la separación de sus padres y la muerte de un ser querido son las que más les pueden afectar si no se trata la situación de forma adecuada.

Como bien afirma el equipo de Psicólogos en Familia, hoy en día muchas parejas, con hijos o sin ellos, se separan. Más tarde puede que vuelvan a rehacer sus vidas y, si tienen hijos, han de tenerlos en cuenta en esa nueva etapa. Los niños saben que pasan cosas y la incertidumbre no es buena para nadie. Como hemos dicho antes, se les debe explicar la nueva situación, escucharles y atender sus dudas.

La muerte de un ser querido es un hecho estresante para las personas en las que el dolor tiene presencia. Según la edad de los niños pueden entenderla como tal (10 años aproximadamente), pensar que es una separación temporal o no tener una idea muy clara de lo que significa (menores de 4 años). Los familiares pueden actuar escuchándoles cuando expresen sus sentimientos y darles mucho cariño cuando se muestren tristes por la situación, explicarles el significado de la muerte con un lenguaje muy sencillo e intentar mantener sus actividades diarias.

Las consecuencias psicológicas de estas situaciones vienen determinadas por la experiencia sufrida por el/la menor y el afrontamiento que haya hecho, junto con su familia, para poder superarlo. La mentira y ocultarles la verdad no son buenas prácticas para ayudarles a adaptarse a las novedades que surgen en sus vidas. Algunas de las consecuencias negativas son: baja autoestima, inseguridad, dificultad de relación con los demás, falta de apego, baja resistencia al estrés y ansiedad.

En cualquiera de los casos, siempre es importante tener como una opción buscar la ayuda de profesionales que nos lleven de la mano para hacer que el camino sea lo más llevadero posible y los más importante, disminuir el impacto emocional en los pequeños.



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