La felicidad en práctica

Cuando me preguntan si tuviera la oportunidad de hacer lo que quisiera en este momento, tiendo a desear cosas o situaciones que no poseo. Por ejemplo quisiera estar viajando en vez de estar donde vivo, o comiendo en algún lujoso restaurante, o comprándome una cartera nueva. Es decir, siempre ando deseando lo que quisiera en un futuro, en los planes por venir, hacer cosas que a las otras personas les gustaría realizar o que les parece interesante.

En ese juego inevitablemente solemos caer la mayoría de los seres humanos.

Generalmente, nos enfocamos en lo que podríamos hacer y no en el momento que estamos viviendo, volviéndonos automáticamente en unos seres inconformes, por no decir infelices.

Nunca nos sentiremos satisfechos porque siempre habrá algo mejor que hacer.

Haciendo esta reflexión sobre lo que me sucede, he comenzado a pensar en una táctica para cambiar mi mente hacia una actitud más positiva sobre lo que estoy haciendo ahora mismo.

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Digamos que estoy preparando la cena para la familia pero desearía estar disfrutando de un delicioso plato en un restaurante en compañía de mi mejor amiga. Al comparar lo que deseo con lo que no tengo inevitablemente caeré en la frustración.

No podré estar conforme nunca si insisto en comparar mis situaciones con otras que me gustan más. Viendo las cosas bajo esa perspectiva, la cena familiar debe convertirse entonces en un acto de felicidad si yo realmente decido que sea así.

Vivir el momento puede resultar mas fácil de lo que pensamos si evitamos comparar. Pienso que es un proceso a través del cual nos podemos mentalizar para prestar más atención a las acciones en vez de enfocarnos en nuestras expectativa.

No es fácil, ya lo sé. Pero estoy comenzando a trabajar en ello con el fin de que lo que haga se convierta en pasos decisivos hacia mi tranquilidad.

No creo que haya necesidad de trasladarme hacia las montañas y vivir una vida de monje tibetano para lograr mi felicidad plena. Lo que debo hacer es no quejarme tanto y ser feliz con mi ahora, sin compararme con lo que no tengo, en plena conformidad con mis acciones, estar contenta con cada una de las personas que me rodean entendiendo la perfección de cada una de ellas.

Decir: ¡soy feliz porque no existe un lugar en esta tierra que no sea un milagro!

 



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