La fórmula de la felicidad

La transformación personal es el único camino donde uno no deja de ser algo para ser otra cosa, sino que deja de ser lo que “no es” para animarse a ser lo que “ya es”, lo que siempre fue. No es sólo un camino de corrección, sino de reconocimiento, donde nos animamos a ser cada vez más nosotros mismos y vamos dejando atrás una identidad impuesta que armamos por herencia, por complacer a otros, porque pertenecemos a determinado grupo o simplemente porque no sabíamos quiénes éramos realmente.

Andando por el mundo, no importa el país o la cultura, he podido ver que la felicidad de la gente que encuentro está ligada a muchos factores, pero hay uno en común. Todos se han animado a conocerse, a descubrirse y se muestran cómodos siendo tal como son. No se parecen a nadie, son ellos mismos. Y al serlo, tienen por añadidura seguridad personal, claridad para tomar decisiones y hasta la energía que proyectan tiene todo el magnetismo para que nos llamen la atención con su sola presencia. Su liderazgo se vuelve espontáneo.

La fórmula parece ser que a más autenticidad, más felicidad. Y para lograr ese grado de autenticidad, necesitamos más honestidad. Por eso, ser honestos con nosotros mismos y reconocernos tal como somos implica descubrir nuestras fortalezas para usarlas de forma más frecuente. También implica reconocer nuestras sombras, nuestras debilidades, no para esconderlas y negarlas, sino para aceptar que también somos eso y estar alertas a no caer en su trampa.

La libertad, el bienestar, el amor que nos daremos y compartiremos, la abundancia y hasta nuestra salud física están determinados por ese paso hacia nosotros mismos. Animarnos a ser tal cual somos, ése es el primer paso que tenemos que dar cuando estamos en búsqueda de la felicidad.



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