La fuerza de la vida

La fuerza de la vida

No estuve en Miami durante el paso del huracán Irma. Mi familia (que vive en zona de evacuación) y yo emprendimos el viaje que tantos hicieron recorriendo (y descubriendo) Florida y otros estados. Regresamos tres días después. Cuando me estaban dejando en mi calle, nos impresionamos. Se nos presentaba una visión dantesca: árboles destrozados, ramas caídas, árboles arrancados de cuajo dejando sus raíces expuestas, incluso con trozos de acera. Muchos parecían quemados, por lo que entiendo fue la fuerza del viento con que fueron golpeados. Una atmósfera extraña nos envolvía. Una especie de silencio y respeto ante tanta devastación.

Han pasado varias semanas desde ese momento. Durante los primeros días, los que amamos y respetamos toda manifestación de vida, recorrimos esas calles con tristeza. A esta fecha, si bien hay aún pilas de hojas, ramas, troncos esperando que los atareados empleados pasen a recoger todo, es increíble ver cómo ha cambiado el panorama. Las especies locales son las que se han recuperado más rápidamente, seguidas por las foráneas. Hay brotes en ramas y en árboles que aparentaban haberse secado. Diferentes verdes brillantes nos vuelven a rodear en una explosión de vida. Miles, millones de hojas nuevas estallan entre la madera lastimada. Algunas especies sobrevivieron aún estando torcidas, inclinadas hacia el suelo, pero vivas, llenas de verde y el color de sus flores. Y en medio de todo, vuelve a arrullarnos el sonido de aves y ramas hamacadas por una suave brisa.

Ante los eventos naturales con que este septiembre nos arrolló; cuando tomamos conciencia más claramente de nuestra pequeñez y de lo efímero de todo; cuando se nos recuerda que nada está asegurado; cuando hemos estado entre el miedo y la zozobra; cuando recordamos lo realmente importante en nuestra vida, la naturaleza nos muestra el camino: vivir mansamente, con confianza, con humildad, anclados en el presente, permitiéndonos fluir con la energía que nos empuja. Todo nace y todo muere, aunque es el paso a una nueva manifestación de vida. Recordar que todo es efímero, que todo cambia, y que, fluyendo con la vida en una entrega dócil, encontraremos nuestro propósito en esta, nuestra gran casa.

En el siguiente enlace podrás disfrutar de unas jirafas blancas en Kenya.



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