La gratitud: una aplicación poco tradicional

Los beneficios de la gratitud como práctica espiritual son bien conocidos. No obstante, también en el mundo empresarial puede resultar de gran ayuda.

La gratitud, practicada de manera consciente y habitual, permite el reconocimiento de personas, situaciones, de características propias del individuo que son positivas y que, por tanto, generan algún beneficio que lo aproxima a la felicidad, siendo el primero la emoción positiva que despierta el acto de agradecer.

Haga la prueba. Todo pensamiento de gratitud es positivo, y puede causar en usted la identificación de la alegría, el amor, la satisfacción por una meta alcanzada, entre otras emociones siempre de naturaleza positiva.

Incluso, utilizando la gratitud para reconocer que ciertas experiencias de la vida son meros aprendizajes, se pueden transformar situaciones negativas en positivas.

La gratitud es además una forma de conexión emocional muy sencilla. Todos aprendemos a agradecer a muy temprana edad, a través del ejemplo e incentivos de padres y cuidadores.

La gratitud tiene un impacto tan potente en las personas, porque es capaz de mantener nuestro cerebro en un círculo virtuoso. Dado que el cerebro no tiene capacidad para concentrarse fácilmente en más de una cosa a la vez, la gratitud lo “distrae” de los pensamientos negativos y mantiene al cerebro en lo positivo.

Pero ¿cómo se pueden expandir los efectos de la gratitud a nivel grupal?

Diversos estudios sobre el impacto de la gratitud en las organizaciones han encontrado que:

  • Las personas agradecidas son más optimistas, poseen gran energía y se conectan más fácilmente con otras personas y, por tanto, resultan mejores compañeros de trabajo.
  • La gratitud incrementa la flexibilidad y adaptación a los cambios, sobre todo en situaciones de presión o dificultades.
  • Adicionalmente, se ha encontrado que las personas agradecidas tienden a perdonar y superar conflictos interpersonales más fácilmente.

El rol del líder en la cultura de la gratitud

Para lograr la adopción de prácticas de agradecimiento en la empresa, los líderes deben contribuir con el ejemplo, al igual que con la provisión de procesos y mecanismos de medición de los impactos de dichas prácticas. Por tanto, la habilidad natural del líder debe incluir la fortaleza de la gratitud.

Esto es particularmente importante en organizaciones donde tradicionalmente no se acostumbra a agradecer. Por ejemplo, en los Estados Unidos el 96 % de los empleados reportan no recibir muestras cotidianas de agradecimiento de sus superiores. Al indagar sobre las posibles causas, todos los encuestados coincidieron en señalar que “quizás no las recibían porque simplemente estaban cumpliendo con lo que se esperaba de ellos”. Sin embargo, al preguntárseles sobre su valoración sobre las demostraciones de gratitud, el 100 % admitieron que se sentirían más contentos y motivados si sus superiores demostraran gratitud hacia ellos regularmente.

Así que, si es usted gerente, ejecutivo o se encuentra en cualquier posición de liderazgo en la organización, le invito a demostrar su gratitud a sus subordinados, fomentar el agradecimiento entre colaboradores y en general, crear las condiciones para una cultura de la gratitud.

La gratitud no solo enriquecerá su estilo de liderazgo, sino que facilitará su camino hacia el éxito empresarial.



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