La historia de la vaca

¿Has escuchado a personas que se quejan de su empleo o jefe, y de cómo tienen que soportar tanto por tan poco dinero? y cuando uno pregunta ¿pero, por qué no te vas de ahí? dicen: «porque al menos, tengo un trabajo». Hay personas que alegan no tener tiempo para sus hijos. Las que culpan a su pareja de sus fracasos. Personas que aguantan una mala relación porque «yo sé que sí me quiere».

Todos tenemos problemas, pero me gustaría que leas La Historia de la Vaca (fragmento del libro de Camilo Cruz):

«Un viejo maestro deseaba enseñar a su discípulo el porqué muchas personas no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. Se llevó al joven a visitar los sitios más pobres de la región y pidieron morada en la más humilde de todas las viviendas: una casucha a medio derrumbarse, donde la basura acumulada daba un aspecto decrépito. En aquella casucha de 10mts2 vivían ocho personas en profunda miseria: El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos.

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Curiosamente, esta familia contaba con una posesión poco común: una vaca. Muy flacuchenta, pero que proveía a aquella familia con el poco alimento que tenían. Esa vaquita era la única posesión que los separaba de la miseria total.

Allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche. Al día siguiente, los dos viajeros salieron de la casa pero antes de emprender la marcha, el maestro le dijo a su discípulo: «Es hora de que aprendas la lección que quiero enseñarte». Sin que el joven pudiese hacer nada, el anciano sacó una daga y degolló a la vaca. «¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? dijo el joven, y haciendo caso omiso a las interrogantes, el anciano continuó la marcha, sin saber qué suerte correría aquella familia».

Si tú fueses parte de esta familia, ¿qué hubieses hecho al darte cuenta de que ya no tienes más tu vaca?

Tus vacas

La vaca simboliza todo aquello que te mantiene atado a la mediocridad y no te permite utilizar tus potenciales al máximo. Son las justificaciones y excusas que das a los demás (y a ti mismo), para vivir «lo que te toca vivir».

«Hay gente que le va peor que a mí», «No es el mejor matrimonio del mundo, pero ya no peleamos tanto», «Es que no tengo tiempo», «Yo nunca he sido bueno para eso», «El que me quiera que me quiera así», «Mi esposa es muy negativa/Mi esposo no me apoya», «El éxito no es para todo el mundo»; todas estas son excusas (vacas) que te mantienen en un falso control de tu vida, te limitan y no te permiten exigirte más a ti mismo para lograr vivir en la armonía deseada.

¿Cómo matar tus vacas?

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Lo primero que hay que hacer es identificar las vacas (tus excusas, limitaciones, creencias). Escribe en un papel tus metas y todo lo que te impide llegar a ellas. Luego enumera todo: los resultados positivos que vendrán si eliminas esas excusas (si matas a tu vaca) y por último, define nuevos patrones de comportamiento, como decía Einstein: «Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo».

El fin del cuento

La familia en absoluto desespero, se vio obligada a limpiar el terreno para comenzar a sembrar. Les fue tan bien que pusieron un puesto en el mercado del pueblo y no sólo lograron salir de la miseria, sino que hicieron una fortuna que les dio acceso a una excelente calidad de vida.

La capacidad para lograr el éxito está en cada uno de nosotros y nadie puede realizar nuestras metas más que nosotros mismos. Se trata de luchar por lo que se quiere y vivir en armonía. Particularmente tengo vacas, becerritos y toros por desaparecer. Nadie dijo que será fácil, pero sí que valdrá la pena.



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