La honestidad crea felicidad

La honestidad depende de ti, de tus valores, del legado que han dejado tus padres en tu conciencia a través de la educación, también se puede aprender de otras personas pero sólo cuando queremos mejorarnos a nosotros mismos.

Comienzo con un ejemplo para ilustrar mi artículo, el otro día haciendo mantenimiento para mi vehículo tuve dos experiencias distintas, la primera situación fue cuando tenía que cambiar el sistema de alarma de mi carro, el técnico me dice el precio y pactamos, luego estando a solas conmigo me comenta que él tiene la misma alarma pero con un precio menor (casi un 35% menos), pero la debo pagar en efectivo. Mi excusa fue que no tenía el dinero, pero en mi pensamiento saltó la duda de que la alarma que me estaba ofreciendo era de la misma tienda pero robada y si yo aceptaba el trato estaba siendo cómplice del hurto.

El segundo caso fue al cambiar el aceite del motor, el empleado del taller comenzó a hablar de la honestidad con la que atendía a cada uno de sus clientes, y los beneficios que se adquiría con eso, además de la satisfacción que sentía por realizar su labor lo más eficiente posible.

Lo que me trajo a la reflexión en los dos casos estamos hablando de personas sencillas y humildes que han aprendido su oficio empíricamente,  más lo importante y la diferencia entre ambos es la honestidad que fue sembrada en ellos desde pequeños por sus padres, y lo que han cultivado ellos mismo a través de su vida.

Cualquiera puede tener la oportunidad de tomar algo ajeno sin que nadie se dé cuenta, pero es tu decisión el hacerlo o no, más allá de la necesidad que tengas económicamente, debes saber que nada que sea obtenido de manera fácil o robada te durará, reza el viejo refrán  “lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta”,  también es importante la emoción posterior que sientes al hacer un trabajo, la emoción generada por el hurto es una emoción de miedo, de vergüenza y de saber que no estás haciendo algo bien, por el contrario la emoción que se produce al realizar un buen trabajo es de alegría, plenitud, satisfacción.

Si cultivas emociones positivas tu cuerpo y mente estarán más armónicos y serás más feliz, además de ser más sano, más productivo y más motivado, puesto que las conexiones cerebrales positivas liberan endorfinas que nos hacen sentir bien. Sin entrar en más detalles científicos, honra la honestidad como valor, enseña con el ejemplo y vive más felizmente.

 

De la mano contigo

Shirley Intriago

Coach Profesional y Máster en PNL

Mujer y apasionada por la vida.

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