La idolatría de las formas

El adoctrinamiento y la fijación de hábitos en la gente, de determinadas cuestiones que acaban por  “instalarse definitivamente” en sus sistemas, como puede ser el hecho de persignarse al pasar frente a una iglesia, o el hecho de vertirse con determinados atuendos y amuletos espirituales, o el hecho de definir cualquier suceso o acontecimiento por su aparente ocurrencia, contribuyen a la idolatría de las formas.

La falsa creencia de que estos sucesos tienen algo que ver con la esencia de lo pretendido, es lo que los convierte en peligrosos métodos de autoconvencimiento y justificación. Constituyen mecanismos inadecuados de sustitución de aprendizaje que cualquier buscador espiritual auténtico debería evitar. Resulta sencillo convertirse en un idólatra cuando lo que predomina es el deseo por sobre la auténtica necesidad.

En la obnubilación por las formas se omite el contenido, lo que es esencial, ya que constituye el verdadero camino por el que los pies del caminante han de dejar su huella. Para arribar a ese contenido es necesario indagar profundamente en torno a lo que habitualmente se presenta como oculto o invisible a los burdos ojos de la ignorancia.

No existe destino ni final de camino para el ser humano, más allá del reconocimiento del Ser puro, del Ser “a secas”.

Para arribar a él simplemente debe desapegarse uno del componente humano:

Ser humano – humano = Ser.

¿Y qué es el componente humano sino todo lo que se ha aprehendido, lo que se ha adherido? ¿Y qué es el componente humano sino todo lo que se ha creado en torno a la mente, en torno al cuerpo?

Toda “humanidad” encuentra su sustento en una conjunción de ideas manifestadas a través de un cuerpo con el que éstas se identifican.

¡Trasciende las formas en busca de lo invisible! ¿Acaso la utilidad de una vasija se mide por el color de su arcilla, o por la forma de su contorno? ¿No es acaso su capacidad de ser colmada lo que la hace valiosa y útil?

Busca en tu interior el fin para el que has sido creado. Eres como una vasija. Si la estética es lo que te preocupa, pasarás el resto de tu existencia dependiendo de las adulaciones y de los cumplidos, sin descubrir jamás la utilidad de tu espacio interno.

Si en cambio es el anhelo de ser colmado lo que te has propuesto, tu capacidad interna se convertirá en el receptáculo de la comprensión, dando lugar al resurgimiento del Ser que emergerá desde lo informe para dar sentido verdadero a todo lo demás.



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