La importancia de documentar

Tuve el gusto de visitar a una amiga muy querida y me encantó tomar té con ella en la chiquita y acogedora cocina de su casa. Allí, enmarcado entre vidrios muy sencillos, estaba un tesoro: una receta de su bisabuela escrita en letra cursiva (¿será que todas las abuelitas iban a la misma escuela?), donde a la perfección se podía leer la receta del asado negro.

Cuando regresé a casa me conseguí a mi chef favorito (mi hijo) rodeado de libros: The Proffesional chef, 8va edición del American Culinary Association, Food and Wine del 2009, la edición especial de Mi cocina del Dr. Scannone, los apuntes de su Alma Mater Instituto Culinario de Caracas. En ese momento estaba documentándose para preparar una propuesta para un cliente muy especial, alguien de mi edad con una tradición familiar arraigada y buena cocinera por sí misma.

Fue cuando en un arranque de generosidad de los que se tienen con los hijos puse en sus manos mi tesoro, regalo de mi esposo en la Navidad de 1991: El arte de la mesa, compilado por Mimi Herrera Uslar, Ana Teresa Arismendi y María Luisa López de Guruceaga. Este libro es la recopilación de las recetas de 20 amigas, cuya primera edición se hizo a favor de la obra del Hospital J.M. de los Ríos y la segunda edición a favor de la obra de la Asociación de las Damas Salesianas. Yo sabía que este libro contenía las respuestas que él buscaba, es un libro hecho para personas como yo, por lo tanto su contenido podía inspirar una excelente propuesta de servicios para una de mis contemporáneas, como en realidad sucedió.

Me encanta este libro porque documenta recetas internacionales hechas con sazón venezolana como se realizaban en las casas de estas amigas que quisieron compartir sus espacios de bienestar, a través de hermosas fotos que ilustran desde mesas formales hasta las más sencillas con extraordinario gusto.

Sé que la vida moderna a pesar de toda la tecnología a nuestro alcance y los espacios virtuales de almacenamiento no deja mucho tiempo para documentar. Pero cuando pienso en el libro editado por un grupo de amigas que vivían en el campo petrolero en Tía Juana, estado Zulia, por allí por los años 80, también el cuaderno que tiene mi cuñada con las recetas de su familia, estoy segura de que son tesoros que guardan mucho más que recetas, sino experiencias y vida.

Por eso me siento muy orgullosa del esfuerzo que realizó mi hermana María Alejandra, ingeniero en Computación, excelente colaboradora del Doral Family Journal, entre otros, pero sobre todo ejerciendo su rol favorito: esposa y madre. Ella aplicó sus competencias y elaboró esta serie de videos (12 desde la introducción hasta como abrirla sin romperla) donde paso a paso muestra la receta de las hallacas de nuestra familia.

Quiero invitarlos a compartir sus recuerdos, rituales, recetas, fotos. Son todo el marco de referencia de quienes somos y la base de lo que trasmitimos a las nuevas generaciones que seguro los enriquecerán a su vez con sus experiencias.

 



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