La importancia de la alegría como una de las emociones básicas

La importancia de la alegría como una de las emociones básicas

Parece más frecuente hablar del miedo, la rabia o la tristeza que de la alegría. Quizá sea así porque todos sentimos que la alegría está acompañada de sensaciones corporales de placer, y aparece cuando disfrutamos la vida, algún logro, alguna celebración, y nos gusta sentir esa sensación, es muy agradable. Ahora bien, aunque no parezca necesario, es importante concientizar que la alegría es una de las cuatro emociones básicas con las cuales nacemos. La naturaleza nos dotó de ellas para sobrevivir cuando aún somos muy indefensos, y luego para satisfacer nuestras necesidades básicas.

Desde que existimos como seres humanos sobre la tierra, necesitamos defendernos y protegernos (miedo), reorganizar las ideas para definir nuevas acciones ante los cambios (tristeza), necesitamos poner límites que protejan nuestra identidad y nuestra integridad (rabia), y todas esas acciones se desarrollan y se ejecutan en nuestra relación con otros seres humanos en diferentes contextos. Es en esa interrelación necesaria para la satisfacción de nuestras necesidades, que la alegría cumple su papel de “favorecer el contacto con otra persona, crear vínculos”.

La alegría es una emoción expansiva y de alto nivel de movilización de energía, para atraer y establecer relaciones personales que nos permitan la convivencia natural para satisfacer algunas de nuestras necesidades. Es una emoción de apertura que nos ayuda a crear vínculos, y aparece cuando nos sentimos satisfechos, queridos, comprendidos. Está cuando celebramos la vida y disfrutamos el presente, nos da apertura a nuevos aprendizajes y nos impulsa a seguir adelante con nuestros proyectos.

No podríamos vivir en forma aislada, necesitamos el contacto con otros seres humanos para desarrollar nuestra identidad y saber cuáles son nuestros propios límites (entre otras necesidades), y para ello, lo que transmitimos de manera no verbal, que atrae al otro y le da confianza para acercarse a nosotros, o para permitir que nosotros nos acerquemos, es justamente la alegría. Esta emoción tiene una expresión facial y corporal que se hace contagiosa e invita a compartir y disfrutar juntos; cuando estamos alegres, queremos correr y encontrarnos con cualquier persona para expresárselo, nos provoca abrazar, reír, brincar, entre otras formas de expresión.

Las cuatro emociones básicas, como les he llamado en otros artículos: “nuestro botiquín emocional de primeros auxilios”, son reconocidas por cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, a través de los gestos faciales que las acompañan. Se demostró científicamente que esas cuatro emociones son reconocidas, incluso, por personas que no hablen el mismo idioma y nunca se hayan visto, eso permite un nivel básico de comunicación para avanzar y resolver cosas. Algunos autores plantean que todas las demás emociones de las cuales se habla derivan de estas cuatro.

En el sentido de lo planteado, parte de la inteligencia emocional, justamente se refiere a hacernos conscientes e identificar cada emoción dentro de nosotros mismos, aceptarla, respetarla y expresarla a través de una gestión y control adecuado, que toma en cuenta a las demás personas, ya que en nuestra comunicación siempre estarán presente las emociones.

Es muy importante una adecuada gestión de todas las emociones para que cumplan su función natural. En el caso de la alegría, su adecuada gestión nos permite vivir con serenidad y plenitud.

Este es el tercero de la serie de cuatro artículos: Las 4 Emociones básicas escritos por la psicoterapeuta María Eugenia Luckert. Si desea leer el primero: ¿Has sentido miedo? Conoce por qué lo sentimos. O el segundo: Qué hacer con la rabia cuando afecta negativamente el logro de objetivos, los puedes conseguir en Inspirulina



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