La india como destino espiritual

En el año 2003, viajé por primera vez a la India durante tres meses, luego de haber escuchado y leído muchísimo sobre la que para muchos es considerada una tierra santa. Desde entonces he viajado en otras cinco oportunidades a ese inmenso país y he podido formarme una idea propia, basada en la experiencia, acerca de todos los estereotipos que lo rodean.

Sin duda, la India es una tierra única y, también, una tierra de contrastes, donde se conjugan por igual lo sagrado y lo profano; lo más sórdido y lo más sublime de la naturaleza humana y, por qué no, Divina.

A la pobreza insultante de la India se contrapone la sonrisa sincera de sus niños; los mercaderes deshonestos se ven contrastados con la hospitalidad inigualable de sus habitantes; a su infinito caos vehicular se opone la fe omnipresente en una fuerza superior… Es decir, dos caras de una misma moneda, de las cuales la cara espiritual es más valiosa que la material.

india vendedorIncluso sin tener en cuenta el componente espiritual, turísticamente hablando, la India merece ser visitada como uno de los destinos más originales del mundo. Por su cultura, sus paisajes, sus religiones, su cocina, su historia. Es el séptimo país más extenso del mundo y como tal tiene todo tipo de climas, geografías y orografías. Como uno de los nuevos países emergentes a nivel económico, sus grandes urbes presentan rascacielos y centros de alta tecnología típicos del capitalismo occidental, que son la nueva versión de una sociedad tradicionalmente agrícola.
Si, en general, la India es muy atractiva y considerada uno de los destinos turísticos más recomendados del mundo, yo diría que es el mejor destino teniendo en cuenta el aspecto de la búsqueda espiritual. Porque más allá de todas las etiquetas que se pegan a la India (exótica, idílica, mística, colorida, subdesarrollada, sucia, pobre…), su verdadero tesoro es espiritual.

La razón por la cual la India es considerada una tierra sagrada es que, desde tiempos inmemoriales y aún hoy, su suelo es pisado a diario por santos vivientes. No me refiero sólo a personas sabias o monjes errantes o curanderos, sino a personas que tienen experiencia directa de Dios, la Divinidad o el nombre que uno prefiera darle a esa realidad transcendental.

La pregunta más normal que sigue a esta información es «¿Cómo se determina que estas personas son santas?» Pues, más allá de que por la tradición y la historia de la India hay una predisposición natural a aceptar la santidad (es decir, la posibilidad de santidad en todas las personas), lo que determina esta cualidad es la vida y obra de dichas personas. O sea, no hay un ente externo u oficial que lo legitima, sino que el ejemplo mismo de la vida de esas personas (que, a veces, incluye hechos milagrosos) es la prueba.

Estas personas santas tienen generalmente el envoltorio del hinduismo, porque han nacido en el marco de esa religión, pero sus enseñanzas son universales (como, por otra parte, las de cualquier religión verdadera).

tajmajalEs por esta razón que ir a la India es una experiencia espiritual única, ya que además de la tierra santa y de la atmósfera espiritual que uno puede percibir en general, uno puede encontrar personalmente a seres santos.

Asimismo, es bueno aclarar que, si bien la India es una tierra de espiritualidad, no por pisar su suelo uno siente automáticamente la energía cósmica subiéndole por la espina dorsal y despertándole los chakras. Es decir, no por apoyar el pie en un caótico aeropuerto de la India uno se sentirá iluminado; quizás al contrario.

La búsqueda espiritual es justamente eso, una exploración, no siempre placentera, que requiere esfuerzo, dedicación y entusiasmo. Es verdad que este viaje hacia la felicidad espiritual no tiene porqué ser hecho en un país asiático, ya que el único destino obligatorio se encuentra dentro de nosotros mismos, donde podemos llegar sin comprar ningún billete de avión.

De todos modos, en la constante pesquisa por ayudas para nuestro camino, yo creo que visitar la India con intención espiritual (aunque uno también haga turismo) vale la pena, ya que puede ser una gran herramienta de cambio en nuestras vidas.



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