La india en tres tiempos

El crecimiento económico sostenido que ha tenido la India en la última década puede observarse con facilidad en una infraestructura civil que crece a ritmo vertiginoso. A lo largo de este inmenso país puede verse como el entramado vial de corte rural le da paso a canales adicionales, en solo cinco años han construido en la capital un moderno sistema de metro al que se le suman varias estaciones por año, el nuevo aeropuerto internacional Indira Gandhi de Nueva Delhi es uno de los más modernos del mundo y en las afueras de las principales ciudades pueden verse colonias de modernísimos rascacielos que alojan a grandes trasnacionales. De continuar este crecimiento con paso sostenido, no es difícil inferir que a la vuelta de dos décadas estaremos ante la presencia de un país totalmente diferente, de ello quedan pocas dudas, pero estamos hablando de un país enorme, complejo y con unos niveles históricos de pobreza muy importantes, en donde no necesariamente el reciente caudal de dinero está beneficiando directamente a los desposeídos. Ante los ojos de un occidental la pobreza circundante es de una magnitud tan descomunal, que cuesta entender cuáles serán los mecanismos que intentará la nación para lograr cerrar nueva_delhila zanja entre los que lo tienen todo y los que no tienen nada. No podemos olvidar que, según cifras de la ONU, actualmente nuestro planeta posee en su hoja contable de deberes la humillante cifra de 1.200 millones de personas en estado de pobreza crítica y de ellos, 36% (dato tomado de “Make India Work” de William Nanda Bisell) los aporta la India. En dos palabras, aunque verá muchos edificios nuevos, cuando usted viaje a la India tendrá que vivir la realidad desbordante que aportan 400 millones de personas en pobreza extrema. No existe un solo análisis sobre la India que pueda (o deba) hacerse a la ligera. Recordemos que toda la población de América (desde Alaska hasta la Patagonia) es de 900 millones de personas… es decir, todavía necesitaríamos 200 millones más de personas en todo el continente para tener la población de ese único país, que de paso es apenas 3,5 veces más grande que Venezuela. Particularmente, tres luchas interesantísimas se están librando en este instante y de los resultados pueden surgir modelos mas justos en el frío juego económico.

Si las cosas les salen bien y este dinero no queda en las cuentas bancarias de los países sedes de las trasnacionales (que siempre migrarán hacia tierras y mano de obra baratas), sino en industrialización interna y cerramiento de brechas; se hablará mucho de la India en los próximos años, porque la nación puede convertirse en ejemplo de crecimiento, sin claudicar culturalmente ante las inmensas presiones de los grandes capitales.

I

indiamarket_smallLos consejos de decisión comunal en la India se llaman panchayat y son elegidos por votación. Actualmente, por ley, un mínimo de 33% de los cargos a elegir deben ser representados por mujeres y hay una candente discusión para que así sea también en el parlamento. Por otro lado, se ha establecido una cuota conocida como reservation que garantiza que 25% de los cupos escolares y trabajos gubernamentales sean para los desposeídos. Cada vez que se abren brechas de capital libre en ambiente democráticos comienza a sonar el canto de “creceremos si somos una nación con igualdad de oportunidades”, lo interesante es que en la India han entendido lo que hace años saben quienes juegan golf: cuando alguien posee un hándicap, la verdadera igualdad se establece si le dan ventaja a quien la necesita.

II

El concepto de mercado en la India es muy diferente al nuestro. Suelen ser extensas cuadras con minúsculos locales especializados, que se apiñan unos al lado de los otros, y que generan una relación muy íntima entre vendedor y vecino. Cada cuadra es el sustento de centenas de familias, tanto de comerciantes como de productores de vegetales en muy pequeña escala. En ese escenario, la gran transnacional de supermercados WalMart viene presionando para invertir, lo que podría generar un desequilibrio grande si se hace sin transición. Recientemente el parlamento decidió prohibir las entrada de este tipo de cadenas, ante una presión popular que rápidamente entendió que progreso puede ser hambre para muchos.

III

Finalmente, la India es territorio libre de alimentos y semillas (salvo algodón) con modificación genética. Un país con hambre ha tenido el valor de hacer algo que Latinoamérica no supo: plantarle cara a los mercaderes del hambre que venden semillas modificadas con el perverso (y falso) argumento de que es la única forma para alimentar a la población en una tierra que se achica.

Oportunidades preferenciales para minorías, subsidio, defensa interna y ecología, en un ambiente de mercado libre y democrático. Quizás el progreso con justicia es posible. Los años venideros lo dirán.

 



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