La iniciación

El camino de inicio es aquel que se sigue cuando aceptamos de forma consciente y comprometida, superar todo lo que sea necesario para nuestro progreso espiritual, con un total convencimiento de querer conectar con nuestro ser interno y divino.
Este proceso implica mucho más que el proceso de evolución, ya que éste es seguido desde el mundo mineral hasta el humano. Por tanto, el camino iniciático, sólo lo llevan aquellas almas que de manera consciente aceptan crecer de forma rápida y a un ritmo mayor que el resto de seres.
La iniciación viene de antiguos y es un gran trabajo, ya que el individuo ha de reconocerse plenamente, en todas sus diferentes formas de sentir, de pensar, de actuar.
Ha de ser plenamente honesto consigo mismo, para poder ser honesto con los demás, de forma que todo lo que es desde su luz y desde su sombra, puedan tener cabida y armonía plena y así ser capaz de liberarse de todo lo que implique encadenamiento a la densidad en la cual existimos.
Las tres actitudes que nos anclan y bloquean más este proceso de evolución consciente son el Miedo, la Culpa o Desaliento.
Si conseguimos reconocerlas en nosotros, trabajarlas y transformarlas en Superación, Aceptación e Ilusión, conseguiremos entrar en el camino hacia nosotros mismos, que es lo que implica la verdadera Iniciación.
Lo más importante para poder acceder a estos lugares de nuestro ser interno es abrir y desarrollar la energía del corazón, la energía del amor y de la sabiduría.
La palabra egipcia para corazón es “Ab”, que también significa conciencia y deseo. La palabra que significa alma es “Ba”. Por tanto, la palabra Abba, el corazón-alma, es el lugar donde reside la consciencia, así como la relación establecida entre la voluntad espiritual y el poder del amor.
Solamente cuando integramos desde nuestro corazón, y nuestra voluntad interna, estamos realmente en sintonía con el Propio Ser, es la integración completa, Igualmente, bajo la premisa de “como es arriba, es abajo”, se quiso ver como la imagen del cielo, replicando aquellas zonas que les vinculaban a sus orígenes.
Pero lo más importante para que esto se dé es que, nuestro yo inconsciente y nuestra voluntad, no nos saque de la dirección hacia lo íntimo, hacia el reconocimiento de la verdad que anida en nuestro interior sea de la índole que ésta sea.

El Nilo está apoyado y formado por otros dos canales fluviales, el Nilo Azul y el Nilo Banco, llamados así la columna vertebral de Osiris y Kundalini



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