La insana comida de los centros de salud

Todos hemos estado en la terrible situación de querer comer algo durante una visita a cualquier centro de salud. Ya sea porque estamos visitando a alguna persona, ya sea porque vamos a una consulta médica, las cafeterías de clínicas y hospitales suelen ser igual de malas en casi cualquier parte del mundo, no solo en términos de sabor sino, sobre todo, en lo que a valores nutricionales se refiere. Desde el omnipresente club sandwich hasta la gran cantidad de alimentos altamente procesados, parece que nadie tiene la menor intención de proyectar cierta idea de salud en los lugares adonde todos acudimos a cuidarla. Y no es una tontería.

El Wall Street Journal publicó un artículo a finales del año pasado donde revelaba que entre 14 hospitales infantiles de California, 81% ofrecía productos poco saludables junto a la caja registradora y que, en un menú que sumaba 384 entradas y/o sandwiches, solo el 7% podían ser considerados saludables. Se trata de una muestra pequeña que cualquiera podrá reconocer en su experiencia personal, pero lo que más me llamó la atención esta semana fue el dato de que hay 27 McDonald’s en hospitales estadounidenses. El número resulta insignificante al lado de los 14.000 locales que tiene el payaso Ronald en ese país, pero no es necesariamente extraño que haya representación del fast food a través de otras franquicias.

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Esto deja una buena pregunta que ya se hizo el WSJ: ¿las cafeterías de centros de salud deben ofrecer comida saludable? Desde un punto de vista de rentabilidad, muchos de los hospitales que dieron concesiones a McDonald’s en los años 80 y 90 buscaban tener dinero extra para su flujo de caja a partir del alquiler de ese espacio y, en mayor o menor medida, la visión administrativa sobre el tema puede ser compartida por varias personas, pero estos centros cumplen una misión educativa también y según una investigación cualquier restaurante dentro de un clínica queda legitimado notoriamente: el doble de personas están dispuestas a creer que McDonald’s es saludable si lo ven en un centro de salud a si lo ven fuera de éste.

En el caso concreto de los 27 locales, los hospitales se han encontrado con contratos leoninos firmados en el pasado que impiden cambiar un establecimiento por otro, de modo que toca esperar a que venzan plazos estipulados de hasta 25 años. En ese periodo, el beneficio para la marca de los arcos dorados es evidente: estar en un hospital es la publicidad ideal para una industria que insiste en vendernos la imagen de ser buena -o no tan mala- para nosotros. Mentira.



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