La inteligencia emocional para la felicidad

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La inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones en el trabajo.

Es la habilidad especial de percibir, entender, comprender y controlar los estados de ánimo propios y de los demás. La inteligencia emocional es la llave para incrementar nuestra capacidad de empatía y nuestras habilidades sociales. Según Daniel Goleman es «la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”.

Todo parece indicar que practicar la inteligencia emocional puede ser la herramienta ideal para lograr la anhelada felicidad y por qué no, también el éxito. Desarrollar la capacidad de comprendernos a nosotros mismos y al otro, saber apreciar los sentimientos, temores y motivaciones es el camino no solo del autoconocimiento, sino también del autocontrol, la automotivación y de la actitud empática, que de más está decir, resulta muy necesaria en los tiempos tan rudos que vivimos. Comprender y reconocer a la otra persona, incluso si no estamos de acuerdo con ella, es primordial, para tener relaciones armoniosas y duraderas.

La inteligencia emocional tiene diferentes componentes. No son nada complicados, de hecho nos enfrentamos a ellos siempre, los conocemos, solo que algunos los han desarrollado y otros los tienen ocultos, y representan un gran poder que yace en nosotros. La buena noticia es que podemos aprender a usar la inteligencia emocional si tomamos en cuenta estos elementos estratégicos que nos brinda Daniel Goleman, con la finalidad de erradicar cualquiera rasgo negativo que pueda estar impidiéndonos gozar de la felicidad que brilla en frente de nosotros.

Autoconciencia: esa capacidad infinita de reconocer y entender nuestras emociones y estados de ánimo.

Autorregulación: es la capacidad que tenemos, y que a veces no aprovechamos, de gestionar nuestro estado de ánimo y emociones. Sin reprimirnos, ni dejándonos aplastar por las pasiones.

Motivación: ese valor que nos impulsa a superar obstáculos y buscar nuevos retos.

Empatía: saber identificar y tener en cuenta las emociones de las otras personas que resultan tan válidas como las nuestras, cuando nos relacionamos con ellas.

Habilidades sociales: la capacidad para influir en otros sin manipulación. Utilizando la comunicación verbal y no verbal.

“Es con el corazón como vemos correctamente; lo esencial es invisible a los ojos”. Antoine De Saint- Exupéry.

El propósito de la inteligencia emocional es que podamos comprender la fuerza de nuestras emociones y cómo podemos usarlas para nuestro desarrollo personal. Reconocer las emociones nos puede ayudar a expresarnos correctamente, reconocer nuestros errores, sin temor al cambio. No buscar la perfección, sino más bien enfocarnos en lo positivo. Como si esto fuera poco, cuando tomamos en cuenta nuestras emociones y las de los demás, podemos apreciar mejor lo que tenemos, ser más asertivos, proactivos, mantener una vida saludable y, por ende, ser felices.



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