La libertad que está en ti

La libertad está en cada persona, comienza con la simple determinación de actuar según se piensa. No se legitima o deslegitima, no se decreta, no se limita, no hay gobierno, tanqueta o cuerpos armados que puedan detenerle, ni siquiera a la fuerza, ni siquiera en la cárcel. Mandela fue el mejor ejemplo de eso. La única forma posible de acabar con la libertad de pensamiento y acción, es cercenando otro derecho: el derecho a la Vida.

La libertad de expresión está en tu voz, en cada mural que pinta la ciudad, en la servilleta donde escribiste aquél mensaje, en el ‘tweet’ que dejaste salir hoy, en el momento en que no callaste ante la injusticia de tu profesor, en la canción que grabaste, en el libro que empezaste a escribir, en la foto que posteaste ayer, en las calles que caminaste… No hay radio censurada, TV silenciada, no hay periódico sin papel que valga, para callar la voz de quien se sabe libre.

El miedo es libre. Te dice que no puedes, que no debes, te hace pensar que tienes que obedecerle, te hace creer que callar es una manera de cuidar tu pellejo, te hace planificar tu propia desgracia, te hace dudar, te ofrece las mejores excusas, te auto justifica, te mantiene en estado de negación, te absorbe hasta desaparecer el último ápice de libertad que hay en tu alma. Incluso te hace creer que tener miedo y actuar en base a él, es un derecho.

¿Dónde está la libertad? En tu niñez mientras brincabas en la cama de tus padres, sin miedo a pegar del techo; en el día que manejaste bicicleta y no te dio temor, o que tomaste la autopista con tu primer carro sincrónico cantando una canción; la tocaste en ese vuelo en parapente cuando superaste el susto inicial; te saludó cuando hiciste tu primera declaración de amor y la sentiste cuando perdiste la virginidad; te acarició el alma cuando dijiste-hiciste lo que pensabas y no te dio miedo. 

Porque la libertad es el anti-miedo y está en ti.



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