La línea fina que separa el acéptame como soy y el soy capaz de ajustarme un poco para darte bienestar

Obviamente es un error iniciar una relación con alguien pretendiendo cambiarlo, eso implica anular al otro ser, no amarlo por lo que es sino por lo que te gustaría que fuera y definitivamente es perjudicial para ambas partes, incluso si esa persona aceptara hacer esos cambios, no se sentiría feliz porque estaría contigo desde el molde que creaste y no desde su autenticidad.

Ahora bien, hay otro extremo en este análisis, y es la rudeza de no ajustar nada de mi conducta, es exigir que se me acepte tal cual soy sin ceder en nada en absoluto y aquí quiero detenerme con una reflexión; cuando amas de verdad, deseas el bienestar de esa otra persona, buscas y te satisface ver a esa persona feliz, y si para ello puedes hacer pequeños ajustes en tus acciones ¿por qué no?, ojo, pequeños ajustes, no me refiero a un cambio de personalidad.

Te doy algunos ejemplos:

  • Recoger la ropa en lugar de tirarla en el piso porque a tu pareja le molesta el desorden
  • Mandarle un mensaje de buenos días porque sabes que le encarta esa manera de despertar
  • Cerrar la tapa del inodoro (WC) o dejar bien cerrado la pasta de dientes
  • No perderte por días si sabes que eso le genera angustia
Entre otros ejemplos, estas son conductas que le dicen con hechos al ser amado que lo quieres, que lo respetas, que te importa y que deseas su bienestar. Es un tema de flexibilidad, de pequeños ajustes más que el egoísmo de decir esto es lo que hay y si te gusta bien y si no también, de hecho, si su conducta es esta última deberías replantearte la conveniencia de estar con un ser así porque definitivamente el egoísmo no es amor.


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