La magia de la amistad

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad. Escribir sobre la amistad es un tema si se quiere trillado, hay miles de poemas, pensamientos, frases… en fin es difícil encontrar algo nuevo. Lo bonito de escribir sobre este tema es que siempre es especial y nos llena. Las amistades de siempre, las de toda la vida…las verdaderas, las que pasan las pruebas de la vida. ¡Qué hermoso! es encontrarse o reencontrarse con amigos que tienes mucho tiempo sin ver y que por arte de magia apenas comienzan a hablar es como si el tiempo no hubiese pasado, como que los años fueron apenas horas o días que no se veían. Para mí, esa es la magia de la amistad. Ese extraño y hermoso sentimiento de familiaridad, sin ser familia; de cotidianidad sin vivir juntos y lo más importante, de confianza porque sí. Esa que se construye poco a poco con secretos, alegrías, tristezas, amores, sueños…

Los amigos de la infancia son los más entrañables porque a su lado recorremos una de las etapas más dulces de la vida, con suerte esos amigos nos acompañan en la adolescencia, un tiempo lleno de cambios, de las primeras veces de muchas cosas y allí están ellos siendo apoyo incondicional en los estudios, en las fiestas, en las buenas, en las malas… y a partir de allí comienzan a emigrar nuestros amigos, cuando termina el bachillerato y cada quien decide su propio rumbo. La gran mayoría desaparece, al menos de la cotidianidad de los días. Vendrán otros, pero como estos amigos jamás.

Entonces, los años comienzan a pasar inexorablemente y quizá, luego de diez, quince o veinte años nos reencontramos y nos damos cuenta que la magia sigue allí, cambiaron los cuerpos, pero no las almas, tendremos arrugas, canas y kilos de más, pero la esencia es la misma. Y esos amigos, los primeros amigos, son quienes nos conocen verdaderamente, porque con ellos aprendimos a construirnos y a crecer, a caer y a levantarnos.

En estos días, cuando comienzan las fiestas de graduación, la nostalgia de los años transcurridos, de las amistades que tenemos tiempo sin ver,  nos recuerda que a pesar que indudablemente fueron buenos tiempos, el presente siempre es el mejor momento y que la magia de la amistad es la única que puede trascender y hacernos sentir como si nos dejamos de ver ayer, aunque hayan más de veinte años de por medio…

Carpe Diem

 



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