A la manera de Ghandi

A la manera de Mahatma Gandhi

Lo mejor que podemos hacer en toda nuestra trayectoria de vida es DECIR LA VERDAD. Son muchas las menciones que se hace al respecto en la historia de la humanidad, como por ejemplo: «…Y la verdad te hará libre» o «La verdad, por muy dolorosa que sea, siempre es el camino adecuado». Ésta última es particularmente difícil de aplicar, precisamente por la incomodidad o dolor que causa en quien la dice, quien la escucha o ambos. Para colmo, esa VERDAD, se refiere a lo que cada uno considera SU VERDAD, complicándolo todo mucho mas aún cuando se trata de algo subjetivo, porque es muy fácil decir es azul o amarillo, pero no si es bonito o feo, porque cada uno posee su opinión particular, su VERDAD, aunque lo que realmente importa es mantenernos fieles a nuestras verdades y ponernos de acuerdo con aquellos que tienen una verdad diferente a la nuestra.

Diariamente nos enfrentamos a situaciones que nos tientan a decir «mentiritas blancas», en vez de callar, sonreír o cambiar el tema si no podemos realmente decir la verdad, lo cual es preferible a que uno se acostumbre y esas mentiritas suban de color rápidamente, hasta llegar incluso a ser las mentiras más negras, horribles e impensables, tal como hemos visto hacer a los grandes mitómanos (personas que sufren de un trastorno psicológico que consiste en mentir de forma patológica). Todos conocemos a alguien así, que miente por diversas razones: costumbre, comodidad, temor a confrontar o a las represalias, por estar bien con todos y tantas otras.

Ahora bien, ¿habrá razones para decir la verdad? ¡Por supuesto! Una razón importante es no mentir para mantenernos saludables, aunque parezca increíble, porque evitamos los problemas psicoemocionales que causan las mentiras y sus consecuencias. Otra es porque así nuestras relaciones con los demás son más claras y sencillas, nos van conociendo y aceptando, siempre que lo que expresamos no hiera ni ofenda. Las relaciones personales son complicadas y si las mantenemos basadas en mentiritas, es como hacer una casa de cartas…¡en algún momento se caerá! Hay que decir lo que nos gusta y lo que no, lo que sentimos y lo que no, pero hay maneras de hacerlo. Es  un arte difícil de dominar. Procuremos no herir los sentimientos de otros y si no tenemos nada bueno que decir, pues ¡mejor no digamos nada!

 


 

Ser «pacifistas» no significa «estar inmóviles».  Hay una gran diferencia,

al igual que la hay entre «estar en calma» y «no hacer nada».

«Se puede engañar a unos pocos por mucho tiempo,

a muchos por poco tiempo, pero no a todos todo el tiempo»



Deja tus comentarios aquí: