La meditación ¿aumenta mis defensas?

Cada día la vida se vuelve más rápida. Intentamos hacer en menor tiempo la mayor cantidad de tareas posibles, estirar el día al máximo como si fuera una cinta elástica. Lamentablemente, querámoslo o no, el día se mantiene con la misma cantidad de horas. Este ritmo acelerado que le imprimimos a la vida trae consecuencias negativas sobre nuestro sistema inmunológico haciéndolo menos efectivo ante noxas externas e internas. Un sistema de defensa disminuido nos hace proclives a enfermedades.

Es por ello que debemos buscar alternativas saludables que nos permitan hacer más llevadero este ritmo de vida moderno. Les puedo nombrar una dieta equilibrada, el ejercicio y también la meditación.

Ahora bien, ¿cómo la meditación nos puede ayudar?

  • Estimula la producción de la hormona DHEA (Dihidroepiandrosterona) considerada como la hormona de la juventud.
  • Facilita el sueño y como todos sabemos, quien duerme más vive más.
  • Meditar te protege del estrés. Menos estrés significa menos producción de radicales libres.
  • Disminuye la producción de cortisol, hormona esta que en cantidades elevadas, como sucede en situaciones de estrés, induce a la pérdida de neuronas y trastornos de la memoria.
  • La meditación favorece la irrigación neurológica y la adecuada función de los neurotransmisores.

¿Cuál es el objetivo de la meditación?

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A través de la meditación se intenta evitar la dispersión de la mente. Tratar de armonizar la mente al cuerpo. Busca aumentar nuestra capacidad de atención y disolver los pensamientos negativos. Es como mantener la mente donde está el cuerpo.

Como datos fisiológicos interesantes vale acotar que durante la meditación el ritmo metabólico se reduce entre un 10 a un 20%, el consumo de oxígeno disminuye un 8% y se reducen significativamente el pulso, la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria.

Practicar de manera constante la meditación produce cambios beneficiosos si existen problemas fisiopatológicos como hipertensión, arritmias cardíacas o trastornos en el sueño.

La meditación se puede practicar siempre que se desee. Hay que buscar un sitio tranquilo, sin ruidos y bien ventilado. Al comienzo se recomienda hacer varias sesiones cortas y luego alargarlas en el tiempo. Con diez minutos al día ya se pueden lograr sus efectos favorables. Una práctica constante aumenta la capacidad de conservar el estado de unión entre el cuerpo y la mente.

Nunca es tarde. A cualquier edad podemos comenzar esta beneficiosa práctica. Inténtalo y luego me cuentas.

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