La naturaleza puede sanarte

La razón por la que muchas veces nos quedamos atascados en medio de un problema (o conflicto, frustración, llámalo como quieras), es porque nos cuesta dejarlo salir. Bien sea por miedo a ser llamados dramáticos, o a no encontrar quién nos escuche, solemos guardarnos el malestar dando pie a que se incuben más y mayores problemas en nuestro interior.

Sin embargo, si nos cuesta dejar salir un problema, hay una solución muy acertada para ello: salgamos nosotros. Sí, a la naturaleza, llena de momentos y espacios que pueden ser un baño de agua fresca para nuestros problemas. Mira de qué maneras puedes conectarte mejor con la naturaleza:

La alimentación orgánica. Es importante prestar atención a esto. Cada célula de nuestro cuerpo responde a lo que ingerimos. Si queremos que nuestras células estén sanas, debemos tratar de ingerir la menor cantidad posible (mientras las suprimimos definitivamente) de comida no procesada o sintética. Así de sencillo. Así que vigila tus antojos y toma las riendas de tu alimentación.

Ensúciate. Trabaja la tierra un poco, te dará literalmente un “cable a tierra”. Y más aún si puedes comenzar a cosechar tus propios alimentos. Y no: un espacio reducido no es la excusa, dada la gran variedad de jardineras verticales que puedes ubicar en zonas pequeñas.

Visita una selva o montaña. Una caminata a través de la frondosidad de un bosque te hará sentirte rodeado de la más pura y poderosa expresión de lo que se conoce como “naturaleza”. Esto quiere decir que tendrás acceso libre y completo a esta energía, que tu cuerpo y mente absorberán muy agradecidos.

Toma sol. Con sus respectivas previsiones de protección, debes poder ser capaz de tenderte a recibir la vitamina D que proviene de la luz del sol. No hablamos de tomar el sol con fines estéticos, sino nutritivos: tal como una planta necesita sol, tu cuerpo lo necesita.

Busca tener contacto con animales. Si ya tienes uno, intensifica el tiempo que pases con ellos afuera. Las mascotas nos hacen personas más compasivas y amorosas.

Visita el mar. Déjate mecer por las olas, observa a tu alrededor, respira profundamente. La inmensidad del mar nos hace tomar conciencia clara de nuestra verdadera dimensión, y su poder hipnotizante nos ayuda a poner cualquier problema en retrospectiva para poder evaluarlo todo mejor.

Recuerda: las herramientas más simples suelen ser las más poderosas.



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