La nueva educación

Cada vez somos más los padres y maestros que queremos una educación diferente para nuestros niños. Una que sea capaz de promover el desarrollo de las habilidades humanas, que los haga felices y explore sus potenciales en diversas áreas.

Y en realidad, son muchas las experiencias e innovaciones educativas que, en América Latina, están logrando pequeños cambios en un sistema que fue pensado para otra época y que sin duda alguna, tiene mucho camino por recorrer para poder adecuarse a las necesidades e intereses actuales.

Algunas de esas experiencias se dieron cita, entre el 20 y el 24 de octubre en Santiago de Chile, durante el Festival Internacional de Innovación Social (fiiS). Y tres de ellas, provenientes de México, Venezuela ­ Colombia y Argentina fuimos las encargadas de conversar sobre la nueva educación en la región.

Durante el encuentro tuve el placer de compartir mi experiencia en Fundación TAAP, junto a Sophie Morin de Germinalia y El Ingenio, y a Beatriz Diuk de Propuesta DALE. Y estas son algunos de los elementos que debemos incluir si queremos generar procesos de innovación educativa:

1. La empatía es el elemento fundamental: La nueva educación está basada en comprender las necesidades y habilidades de cada niño, es por ello que se preocupa por saber cómo está el estudiante, se interesa por entender su entorno y por establecer lazos de confianza y solidaridad entre los profesores y sus alumnos, y entre los chicos y sus compañeros de clase.

Esta empatía que se establece entre ellos permite que los niños tengan más confianza en sí mismos y desarrollen más sus capacidades en un ambiente que busca el bienestar de todos y no la competitividad excluyente.

De nada sirve aumentar el número de horas que los chicos deben estar en la escuela, la cantidad de deberes que deben llevar a casa o las restricciones en relación con el uniforme y la disciplina escolar, si esto no genera espacios para su desarrollo y aprendizaje. Por el contrario este tipo de políticas educativas lo que hace es incrementar la cantidad de jóvenes que no ven en la escuela un espacio pertinente de aprendizaje y crecimiento. La empatía, permite que los jóvenes sean corresponsables de su educación y los estimula a querer aprender más y mejor sin necesidad de coaccionarlos o de excluir a quienes no tienen los recursos o las habilidades para aprender a un ritmo predeterminado.

2. El juego es la mejor forma para aprender: Cada día son más los estudios académicos que demuestran el beneficio de jugar para aprender y son miles los programas educativos en el mundo que están integrando el juego como base fundamental del aprendizaje, no sólo en espacios de educación temprana sino en todos los niveles. Incluso en la educación para adultos.

Quienes tuvimos la tarea de conversar sobre innovación educativa en fiiS, somos fellows de Ashoka y de la Red Re­Imagine Network de LEGO Foundation, un espacio de intercambio de experiencias y conocimientos que reúne alrededor de 20 emprendedores de todo el mundo, cuyas prácticas educativas tienen en común el uso del juego en el aprendizaje.

Todos los proyectos que forman parte de la red, han comprobado cómo, durante el juego, se dan procesos cognoscitivos fundamentales que nos permiten aprenden a resolver problemas, a pensar estratégicamente, a enfocarnos en una tarea, aprender de nuestros errores, hacer uso de nuestros conocimientos previos y a trabajar en equipo, pero quizás lo más importante es que al jugar disfrutamos y nos concentramos en la experiencia por lo que, con seguridad, recordaremos lo que hemos experimentado y aprendido. No en vano, empresas como Google y Facebook han integrado el juego como parte fundamental de los procesos creativos y productivos en sus empresas.

3. La creación es la base para la innovación: Actualmente la mayoría de las empresas buscan trabajadores que sean capaces de solucionar problemas, trabajar en equipo e innovar y para ello se requiere de personas creativas, con un desarrollo importante de su pensamiento alternativo para que sean capaces de ver opciones y pensar soluciones donde la mayoría ven problemas.

Para que esto ocurra, es necesario que los niños y jóvenes puedan explorar y desarrollar su potencial creativo y expresivo, es por ello que la nueva educación introduce el arte, la conexión con la naturaleza y el crecimiento espiritual como aspectos fundamentales en el proceso de aprendizaje de los estudiantes. Ya no se trata de memorizar conocimientos, se trata de ser capaz de comprender el conocimiento para crear y construir experiencias a partir de él.

4. La nueva educación no es un espacio para patitos feos: Durante años las carreras de educación y pedagogía han estado relegadas a un segundo plano en las universidades de América Latina, en muchos casos son las que tienen los índices de ingreso más bajos, las que ponen menos exigencias a sus estudiantes y a las que se destinan menos recursos, por ser las de más baja rentabilidad.

Esto, sumado al hecho de que la profesión docente no es tan bien remunerada como otras profesiones, y que son pocos los programas de formación y especialización que los docentes de aula realmente pueden hacer por temas de tiempo y recursos, han convertido la educación en la carrera de los patitos feos.

Esta idea ha sido tan generalizada que los propios maestros dedican buena parte de su tiempo a lamentarse por sus condiciones laborales, por el estado de las escuelas, por las dificultades que se presentan a la hora de dar clases e incluso por la cantidad de tiempo que dedican a su trabajo.

Pero aquellos que han entendido la importancia de tener una nueva educación ven el panorama de una forma muy diferente, entienden su responsabilidad en el proceso y por eso se preparan para ser cada vez mejores profesionales, han comprendido que una mayor formación significa mejores ingresos para ellos, no necesariamente porque el sistema les remunere mejor sino porque están más preparados para innovar y emprender en su área. Han entendido que generar vínculos con los estudiantes y sus familias repercute en una mejor convivencia en sus aulas y un mayor rendimiento en sus estudiantes.

Los maestros y los innovadores en educación en toda América Latina están cambiándole la cara a la enseñanza, decidieron bajar sus armas y dejaron de buscar culpables y excusas para seguir teniendo una educación que no se adecua al mundo actual. Así, poco a poco han logrado ganar importantes espacios para el desarrollo y la innovación educativa. El reto de ahora en adelante es que cada vez sean más los padres, maestros y autoridades que entiendan la importancia de estos cuatro elementos para poder generar mejores y mayores espacios de aprendizaje, juego y creación para nuestros niños y jóvenes en la región.



Deja tus comentarios aquí: