La otra cara de Ibiza

Ibiza, mundialmente conocida por su espectáculo nocturno, sus playas de ensueño, sus miles de luces y colores adornando la noche y sobre todo por el derroche por parte de los millonarios asiduos a la isla, supera todo lo imaginable. Basta con detenerse unos minutos y observar el gentío dándolo todo, a poder ser lo más tarde posible.

Pese a esta primera impresión Ibiza esconde más, no dejes que el ruido y las luces nublen tus sentidos. Ibiza posee un valor arquitectónico, cultural e histórico muy importante. Tanto es así que varios lugares ubicados en el casco antiguo de la ciudad de Ibiza fueron declarados en 1999 Patrimonio de la Humanidad. Estas son: la acrópolis de Dalt Vila, la necrópolis púnica-fenicia de Puig des Molins y el asentamiento fenicio de sa Caleta. Muchos turistas que no quieren desperdiciar el tiempo deciden optar por el alquiler barato de un coche en Ibiza; visitar todo puede agotar a cualquiera y más en este época del año.

Puig des Molins, en su día fue una colina con molinos y en los siglos púnicos una necrópolis de grandes dimensiones. Hoy en día se puede visitar. En el Museo Monográfico del Puig des Molins se puede viajar en el tiempo y ver lo que la muerte ha dejado a su paso a través de los siglos: tumbas fenicias, romanas y púnicas. Lo más interesantes son los hipogeos púnicos: tumbas subterráneas cavadas en el interior de una roca que constan de un pozo de forma rectangular diseñada para su acceso y una cámara subterránea.

También se pueden ver ajuares de toda clase, variados y en gran cantidad, entre los que se encuentran piezas que pertenecían a objetos de adorno personal ( joyas, cuentas de collar), elementos de significado religioso y espiritual ( terracotas, huevos de avestruz) y recipientes de cerámica sin más utilidad que el de portar contenidos en su interior.

Destaca de entre todos, la diosa Tanit, un símbolo de Ibiza. Representa el amor, la vida, prosperidad y fertilidad.

Dalt Vila, un lugar maravilloso para disfrutar de las vistas del puerto y de la bahía. Allí podremos encontrar miradores desde los cuales podremos ver la isla de Formentera. Aparte de las vistas Dalt Vila tiene a la catedral de Santa María, el edificio de más valor de la ciudad consagrado en 1235, un legado histórico de obligada visita.

Aún queda más (si es que todavía te quedan energías), el poblado fenicio de Sa Caleta hará las delicias de los aficionados a la arqueología. Este se encuentra en la que se supone fue la primera ciudad fenicia de las Pitiusas, conformada por plazas y callejuelas y que data del siglo VII a.C.

En general, Ibiza ofrece mucho más que sol y playa, si se desea ver algo más que la típica Ibiza quizás es mejor sustituir el bañador por algo más propio de paseo.



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