La paciencia no viene en frascos, te toca trabajarla

La paciencia no viene en frascos, te toca trabajarla

Si la paciencia viniera en frasco, seguro sería un frasco grande y no tendría ese solo ingrediente, debería combinar palabras como “fluir” y frases como “todo tiene su hora”, y como no sabemos a qué hora se refiere el universo, caemos en la ansiedad, en la angustia y en la preocupación, que la final se resume en una palabra: impaciencia.

Comprender que no tenemos control es importante para trabajar la paciencia. También lo es saber con un poco de certeza lo que quieres, enfocarte y trabajar por ello. A esto hay que sumarle el hecho de que debes confiar en ti y saber que la vida en sí es un proceso de transformación, en el cual la paciencia juega el rol principal.

No es sencillo, ¿cierto? Porque la paciencia es intangible. Lo que sí podemos percibir son nuestros pensamientos de agitación e incertidumbre, y es ahí donde comienza el verdadero trabajo, uno más espiritual, donde logremos aplacar la mente inquieta y desesperada por llegar a donde queremos y por tener lo que deseamos. Una manera infalible de estar donde queremos y estar con el nivel de abundancia deseado es, sin duda alguna, la gratitud, así como también ser leales a nuestros principios, nuestra moral y anhelos, que al final son el motor que nos inspira cada día para trabajar por lo que queremos y esperar por los resultados, confiando siempre en que serán positivos.

Es importante recordar y repetirle a la mente inquieta algunos pensamientos.

1. La vida es un proceso de transformación, es decir, de aprendizaje puro. Si no aprendes no avanzas.
2. Alcanzar lo que quieres siempre dependerá de ti.
3. No controlas a nadie, solo a ti mismo.
4. Tu valor como persona es suficiente para llegar donde quieras.
5. Enfócate en tus partes poderosas, ahí está la magia.
6. No permanezcas en negación ante el cambio, más bien alinéate.
7. Agradece a cada instante lo que tienes, el mundo que te rodea, el lugar y el momento en el cual te encuentras.

Ciertamente trabajar la paciencia y alcanzarla no es cosa sencilla. Sin embargo, puede lograrse de una manera más espiritual, meditando y reflexionando sobre nuestras creencias y limitaciones, reconociendo nuestro valor, y aprovechando las oportunidades que siempre están si vives en el aquí y el ahora, para evolucionar y transformar tu vida en positivo.



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