La pandilla del 4to. piso

Los adultos nos quejamos por todo, sobre todo cuando nos topamos ante el muro de las adversidades. En vez de detenernos a observarlo con detalle para analizar las rocas, vertientes y grietas que nos ayudarán a escalarlo, nos frenamos en seco ante el vértigo que nos produce esa cuesta arriba, más por nuestro instintivo empeño de mirar hacia abajo, midiendo la «altura» de nuestras probabilidades de fracasar, que la conquista de la cima de los objetivos. Pues para los que sufren de «fracasofobia», -yo he padecido en varias ocasiones de esta patología-, los chicos de la unidad de oncología y hematología del Hospital Sant Joan de Déu, nos han dedicado una canción, cortesía del cantante Daniel «Mono Loco» Carbonell, alias «Macaco».

Al mejor estilo MTV, la pandilla de la 4ta planta, grabó un vídeo cargado de buena energía y optimismo para cerrar el 2012 con una sonrisa y empezar el 2013 con ánimos renovados, mediante el contundente mensaje de que ante los obstáculos hay que «seguir» adelante, así sea de «puntillas». Lo curioso de esta iniciativa, que contribuye a recaudar fondos para la investigación del cáncer, es que vino de los propios pacientes, concretamente de Paula, una jovencita de 12 años que animó a sus compañeros, médicos, enfermeras y voluntarios del hospital, a participar en el subversivo videoclip, a fin de demostrarle a los adultos quejones, que pese a la enfermedad, las idas y venidas al quirófano o la quimioterapia, hay un millón de razones para reír, luchar y sobre todo vivir.

A través de decretos como «yo digo me levanto», «es posible» o «cada segundo vuelvo a empezar», estos chicos nos enseñan que la vida depende del cristal con qué se mire, porque a su corta edad saben por experiencia propia, lo que significa que el destino te tuerza los planes de un día para el otro. Ellos mejor que nadie dan cátedra de que si observamos los obstáculos de una forma positiva, más que oscuridad nos encontraremos con un arcoiris de posibilidades que hará que la escalada del muro de las dificultades sea mucho más fácil. Así que a preparar arneses y cuerdas para embarcarse a la aventura de ese Everest que es la vida.



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