La paz está aquí

Si alguien te dijera: “pide lo que quieras, que se te concederá por completo”, ¿qué pedirías? Imagínate que se te presenta un ser poderoso, un ángel, un mago, un genio, un hada madrina… ¿qué es lo primero que se te ocurriría pedir?

Todo el mundo quiere algo: un carro nuevo, una casa espectacular, un buen empleo, una pareja, un hijo, un collar, un viaje, un anillo. La lista puede ser interminable y lo que queremos pareciera infinito e inalcanzable.

Siempre tenemos deseos, sueños, metas. Pero algunas realmente nos ayudan a crecer como persona, a avanzar en nuestro camino; mientras que otras nos mantienen en la inercia de la circunstancia externa que estemos viviendo.

Algunos vamos de meta en meta sin pensar si es eso lo que realmente queremos. Nos empeñamos en algo para quedar bien ante los demás, o para complacer a la familia.

Y cuando logramos ese objetivo, quedamos casi tan vacíos como antes, porque no era algo que realmente quería nuestro ser.

Viajar, comprar o tener, es muy rico, pero más allá de poseer, lo importante es sentir, compartir, SER… y no depositar en el objeto anhelado, todo nuestro propósito de vida.

¿Paz? ¿Es posible?

La paz es el deseo más ansiado y pareciera imposible de alcanzar.

Sin embargo, cuando nos hacemos preguntas como la del principio de este post y tratamos de ser lo más sinceros posible con nosotros mismos, podemos encontrar respuestas, encontrar paz.

La palabra “paz” es utilizada mucho últimamente. La vemos escrita en grandes letras,  en la calle, en los titulares de la prensa, la escuchamos en las conversaciones  y en nuestros deseos internos.

Se siente bien y se siente real, posible. A pesar de la guerra y el conflicto externo, la paz permanece como una posibilidad.

No conflicto, no enfrentamiento

Todos llevamos luz y oscuridad en nuestro interior. Lo importante es decidir cuál es la parte que queremos potenciar y ejecutar. Es nuestra elección: ”Decido sentirme bien”.

La paz es incondicional 

angel en MargaritaSi queremos una realidad de paz, necesitamos tener una conciencia de paz.
Cuando podemos ver y respetar al amigo y al enemigo, podemos crear paz, tender puentes…
Parece simple y la verdad: es muy simple.

Si podemos bajar nuestras defensas lo suficiente como para ver la luz que existe en el otro ser humano que está al otro extremo de la calle, en el metro, en la cola, en el gobierno, en la oposición, en oriente u occidente, y si nos esforzamos por ver la inocencia (que la hay) en “el otro” ser humano, podemos poner FIN a todos los conflictos.

La paz es la certeza eterna y duradera de que la luz está en todos y en todo. Pero sólo cuando somos capaces de comprendernos, perdonarnos y aceptarnos, La PAZ interior y exterior se consigue.

¡Abrázame!

En estos tiempos de cambio e incertidumbre abramos nuestras manos y recibamos toda la paz que nos corresponde… La paz la podemos conseguir en todos lados, siempre y cuando decidamos no juzgar, separar o etiquetar.

Un gesto de cariño, una palabra de ánimo y confianza, una llamada, un saludo, una sonrisa, un abrazo…

Abrazar es una forma de dar y sentir paz, es expresar amor sin pronunciar una sola palabra… es rico, es reconfortante, y es gratis.



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