La perfección: enemiga #1 de la felicidad

Glenda Travieso es autora del libro Sanar es una elección, conoce tu depresión y aprende cómo superarla, de Ediciones Inspirulina. Para conocer más de su libro, haz clic aquí.

Tengo que admitir que esto lo aprendí recientemente y estoy segura de que si lo hubiese internalizado desde antes, me hubiese ahorrado muchos malos ratos e insatisfacciones. Entre ellas el esperar de la vida, y de aquellos que me rodean, algo que es totalmente imposible pues la perfección no existe. Y aunque tengo que admitir       que aún no me desapego del todo de la necesidad de que todo sea perfecto, el hecho de haber reconocido en mí este patrón de conducta ha sido el primer paso para liberarme de su influencia. ¡Las soluciones perfectas no existen!

Hace algún tiempo escribí un artículo que titulé: “Seis ladrones de la felicidad”. Adivinen qué, el primero de ellos era buscar la perfección. Y es que esperar resultados perfectos puede tener un costo muy alto, no solo emocional, sino también mental. Desde un punto de vista psicológico, el perfeccionismo, que no es más que la creencia de que hay una mejor solución y que nada menos que lo mejor es inaceptable, es un sesgo perceptual y una distorsión cognitiva que puede generar o amplificar un estado de ansiedad.

Puede que te estés preguntando qué tiene de malo buscar la perfección si tus problemas son realmente importantes y es esencial que obtengas las soluciones correctas, ¿cierto? Necesitamos enfocarnos en obtener solo resultados positivos y sin efectos negativos o desventajas. Esperar nada menos que lo mejor, nos brinda seguridad y nos garantiza un resultado positivo, ¿no es así?

¡Todo lo contrario! Buscar la solución perfecta puede magnificar o desencadenar nuestra ansiedad y puede ser el detonante para que un estado depresivo se dispare.

El futuro no está escrito, no podemos predecir las circunstancias que llegarán a nuestra vida, ni cómo lo harán, por lo tanto es inútil pretender una solución perfecta ya que si los eventos no se desarrollan según lo esperado, sentirás que habrás fallado, lo que te conducirá a un estado de decepción y lamento, sintiendo que has perdido el control de la situación.

Déjame darte un ejemplo de cómo el perfeccionismo puede transformar un inocente paseo de compras en un episodio de ansiedad y estrés.

Tienes tres horas para encontrar la vestimenta adecuada para asistir a un evento de suma importancia para ti, en el cual necesitas causar una excelente impresión.

¿Cómo crees que se desarrollará la actividad si de antemano has decidido que tu nueva ropa debe ser verde oscuro con un sutil patrón de colores contrastantes, de un diseñador específico y que además esté en descuento? O, por el contrario, solo requieres que tu nuevo vestido sea adecuado para la ocasión y que te siente bien. El primer escenario podría convertir tu paseo de compras en una experiencia muy estresante, mientras que el segundo te ofrecería un rango más amplio de opciones amplificando tus posibilidades de éxito y satisfacción.

Cuando nos abrimos y consideramos escenarios alternativos, estamos dando espacio para que exista un margen de error, y ya que es imposible predecir el futuro, es importante mantener un enfoque flexible y aceptar un resultado que nos satisfaga; no una única y perfecta solución.

Si eres capaz de abrir tu mente y ampliar tu rango de opciones, descubrirás que hay más de una alternativa para obtener un resultado satisfactorio, con el mismo beneficio, pero sin el costo emocional que implica querer la perfección. Ser flexible es la clave para permanecer esperanzado mientras confrontas la adversidad.

Quizás estés pensando que para qué correr riesgos. Pero es que una vida sin riesgos es una existencia sin recompensas ni crecimiento.

Por tanto, te invito a replantearte esa necesidad que sientes de que todo salga “perfecto”. Te aseguro, por experiencia propia, que te sentirás menos presionado y menos estresado.

Y mientras lo haces, ten presente estas premisas:

  • Cuando esperas la perfección la única garantía es que saldrás decepcionado.
  • No puedes predecir cuál será la solución perfecta porque esta no existe. La solución se va gestando conforme las circunstancias se van desarrollando. Por tanto solo puedes hacer tu mejor jugada con la información que tengas para el momento.
  • Ser flexible y considerar otras alternativas de solución es una forma más saludable de encarar el futuro.

“El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”

Winston Churchill

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