La piratería y su impacto en el desarrollo económico

Nuestro economista camuflado se fue navegando por el Caribe y más allá, en búsqueda de los nuevos piratas, para hablarles de las consecuencias de la piratería sobre la propiedad intelectual y el desarrollo sostenible de los países. Cuando hablamos hoy en día de la piratería, nos referimos al plagio, a robarse una idea, a robarse la propiedad sobre un invento que no es nuestro. Por eso la connotación negativa de la palabra pirata, porque es sinónimo de algo que no es original, de plagio de la propiedad intelectual.

En economía, se entiende por piratería, las actividades económicas consistentes en fabricar copias no autorizadas de obras protegidas, para comercializarlas y sacar provecho. Se puede hacer piratería en valores culturales como la música, que están arrastrando a las disqueras a la quiebra, impidiendo oportunidades para nuevos artistas y caídas del empleo en ese sector económico.

También existe la piratería de las películas, que afecta la industria cinematográfica en su desarrollo, la piratería informática, editorial y de la radiodifusión. Adicionalmente, existen los piratas de Internet, los hackers, que roban información, acarreando grandes gastos a los gobiernos para controlarlos. Todas las actividades de piratería socavan industrias de cultura y conocimiento, que además de generar empleo significativamente, impulsan el desarrollo de los pueblos. Mientras la piratería crece, hay regresión en las economías, costos de protección, desempleo y menos impuestos para la recaudación de los gobiernos.

La piratería de obras amparadas por la propiedad intelectual representa un problema de magnitud mundial. Darrell Panethiere en un estudio para UNESCO, nos revela que la Organización Mundial de Aduanas detectó en el 2005 que más del 5% del comercio mundial es de objetos pirateados. En la industria de la música se estima que la piratería copia aproimadamente un 40% de todos los productos musicales vendidos en el mundo. Esta situación genera efectos secundarios inexorables, como la pérdida de oportunidades de empleo en los estudios de grabación, las tiendas de música y las actividades auxiliares. También son naturales las consecuencias en la realización de giras y conciertos, especialmente en lugares donde abunda la piratería, pues pocos motivos tienen las empresas discográficas para promover y organizar conciertos, cuando esto no se traduce en ventas legales. De esa manera, las inversiones que podrían destinarse a la creación y comercialización de nuevas piezas y soportes musicales se ven estranguladas por la piratería.

En la industria cinematográfica mundial se vive un drama similar. En el estudio de Panethiere se estimaba que el sector cinematográfico estadounidense deja de percibir más de 3000 millones de dólares de ingresos anuales a causa de la piratería comercial, sin tener siquiera en cuenta los efectos de la piratería en Internet. Las pérdidas totales experimentadas por el sector en los restantes países del mundo suman posiblemente más de 1000 millones de dólares más al año, lo que erosiona la industria local de naciones como la India (que posee la mayor industria cinematográfica del mundo), Japón, Egipto y otros muchos países que poseen un sector cinematográfico consolidado. Esta situación empeora año tras año y las pérdidas son cada vez mayores.

Nuestro economista camuflado nos hace reflexionar sobre un detalle básico. Una acción sencilla y en apariencia inocente, como comprar un CD quemado o una película pirata, o tomar una idea intelectual ajena como si fuese propia, tiene consecuencias insospechadas, pues cada vez que realizas acciones como ésas ayudas a dejar sin empleo formal a muchas personas, haces que las economías pierdan dinero y colocas obstáculos al crecimiento y desarrollo económico de los países que más lo necesitan; además del problema moral detrás de esa acción. Así que sin dudar dile no a la piratería.

Por Karelys Abarca Capdevila

@karelitabarcabandera pirata



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